Las obras de rehabilitación del monasterio de Caaveiro ya tienen un plazo definido. El presidente de la Diputación de A Coruña, Salvador Fernández Moreda, y técnicos de la administración propietaria del cenobio de A Capela firmaron ayer el acta de recepción de los últimos trabajos pendientes, la adaptación de la casa de los guardeses como centro de interpretación y recepción de visitantes, y la recuperación de la casa del abad.
Las primeras actuaciones comenzaron a principios de los años noventa, tras resolverse la adjudicación por un total de 1,4 millones de euros a los arquitectos Isabel Aguirre Urcola y Celestino García Braña, quienes mimaron el proyecto con la intención, según reconoció ayer uno de ellos, de realizar «una intervención minuciosa, con absoluto respeto a todo lo que había y al entorno natural del monasterio».
No en vano, el cenobio, que cuenta en su historia con leyendas como la del anillo de San Rosendo -lo tiró al fondo del río Eume para expiar sus pecados hasta que apareció años después en las tripas de un salmón-, se encuentra en pleno corazón del parque natural de las Fragas do Eume.
Los responsables del proyecto se encontraron, durante su trabajo a lo largo de la última década, con diversos inconvenientes, como la necesidad de coser la enorme laja sobre la que se sustenta parte del cenobio, pues amenazaba con hacer añicos parte de su historia. Esta y otras modificaciones elevaron el coste final de la rehabilitación hasta los 1,5 millones de euros que ayer anunció Fernández Moreda.
Ahora, faltan por completar algunos flecos en la casa de los guardeses, que será también el centro de recepción del monasterio. No obstante, esos trabajos estarán finalizados en un mes, y el presidente de la Diputación ya anunció que será en julio cuando se celebre la inauguración oficial del complejo en su totalidad.
Pendientes quedan ahora actuaciones como la pasarela perimetral prevista: un paseo colgante que rodearía el monasterio por su cara exterior. No obstante, será la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta quien decida sobre su viabilidad. La peligrosidad de la zona por los desniveles de la roca base del cenobio es un factor en contra.