Las bajas de policías desde enero del 2007 triplican las de un año normal

FERROL

El 20% de la plantilla está en esa situación de forma habitual, aunque algunos días de este año se pasó del 50%

30 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Los 98 policías locales de Ferrol cogieron 237 bajas entre el 1 de enero del 2007 y el pasado 30 de marzo, una cada dos días. La cifra casi triplica a la de los cuatro años anteriores, excepto el 2006, y supera la suma de dos ejercicios completos anteriores al 2007. Según los datos facilitados por UGT, los agentes solicitaron un total de 573 bajas laborales desde el 2003, de las que más de la mitad, 285, se tramitaron entre el 2006 y el 2007. La mayoría fueron motivadas por casos de «enfermedad común», aunque también figuran otras 40 causadas por «accidente de trabajo» y cuatro mas por «paternidad/maternidad».

El estallido del conflicto de los agentes con el gobierno local se ha reflejado en las estadísticas. Desde enero, cuando el enfrentamiento por la aplicación de la Lei de Coordinación de Policías Locais se recrudeció, se han solicitado 63 bajas, la mitad de las del 2006 y casi tantas como en todo el 2004, cuando se tramitaron 66 peticiones.

Sin embargo, las estadísticas también confirman que el factor edad hace mella en el cuerpo municipal. Aunque el grueso de las bajas, 274, fueron solicitadas por policías de entre 31 y 40 años (que integran el grueso de la plantilla), no son desdeñables las 94, casi el 16% del total, que afectaron a policías que superan los sesenta años. También es destacable el elevado número alcanzado en el 2006, 111 rebajados, cuando la conflictividad en el cuerpo era significativamente inferior a la actual.

Un 20% de la plantilla

Fuentes del cuerpo municipal y de UGT coinciden en que «aproximadamente el 20% de la plantilla (integrada en la actualidad por 98 agentes) está de baja de forma habitual». Se trata en muchos casos de policías que pasan de 60 años, aunque también figuran en ese grupo varios policías que han sufrido accidentes laborales, sobre todo de tráfico, que les han dejado secuelas.

Existen además patologías típicas de los integrantes de los cuerpos de seguridad. Los agentes que patrullan en coche suelen padecer problemas de espalda. También son típicos los desplazamientos de cadera, causados por la obligación de llevar todo el equipamiento acumulado en el lado del cinturón de la mano hábil, de forma que está más accesible, pero impide sentarse correctamente. Algo ya de por sí difícil en los ajados automóviles de la Policía Local.

Al envejecimiento de la plantilla, el mal estado de los equipos y las patologías típicas hay que sumar la elevada cantidad de horas extras que hacen los policías de Ferrol, hasta 10.300 registraron el año pasado.

Con la mitad de efectivos

Pero esas circunstancias parecen insuficientes para explicar los elevados índices de bajas alcanzados en las pasadas Navidades y en Semana Santa, que afectaron el 50% de la plantilla. Para UGT, esa fue la consecuencia del hartazgo de la política del bipartito. «Antes estábamos dispuestos a ir a trabajar enfermos si era necesario, pero en estas circunstancias no lo haremos», explicó en Semana Santa Ángel Gómez, delegado de UGT e integrante del cuerpo municipal.

El gobierno tiene una opinión muy diferente. Ni los concejales ni el alcalde han hablado en público de una «huelga encubierta», aunque el ambiente reinante durante las fiestas era el de enfrentarse a una especie de boicot. En semejantes circunstancias, el alcalde, Vicente Irisarri, pidió el pasado 7 de mayo a los agentes que «cumplan con su función» y que no se repitan «situaciones inexplicables», como las oleadas de bajas en las vacaciones.

En la actualidad, entre el citado 20% de bajas «permanentes» y la negativa a hacer horas extras como medida de presión contra el bipartito, algunos turnos de la policía se quedan en cuatro personas. Y la situación empeorará de forma significativa a partir del próximo día 20 de junio, cuando empezarán los turnos de vacaciones, la plantilla será reducida de forma drástica y llegarán centenares de turistas a las playas, que inundarán las carreteras de la zona rural.