En Esteiro, Ferrol Vello, Cantón y ensanches comienzan a aparecer nuevas áreas de aparcamiento irregular
10 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La lenta, pero progresiva, peatonalización de algunas calles del centro de Ferrol, las obras para adecentar zonas verdes como la alameda de Irmandiños y su continuación, el reciente programa de bolardos en varias zonas del centro... Por diversos motivos, en los últimos tres años los conductores han perdido alrededor de 500 plazas de estacionamiento libre, sin zona azul y sin pago en la ciudad. Muchos de esos espacios eran lugares irregulares como las 200 plazas que se suprimieron en la alameda, donde los vehículos estacionaban sobre una zona verde.
Así, hay ya cinco calles de A Magdalena donde, en teoría está vetado el aparcamiento. Y serán más (hasta una decena) cuando se prosiga con el plan. Sin embargo, no es difícil ver coches ahí aparcados, una situación que se incrementa de forma notable las noches de los viernes y los sábados. Un reciente informe de la Cámara de Comercio alerta precisamente de esa supresión de plazas para dejar el coche en el centro histórico y comercial de Ferrol. Revela que hay 22 coches por cada hueco entre zona azul (140), libre (360) y los párking públicos de pago (1.422). Es una proporción escasa. En otras urbes como Santiago o A Coruña es de 15 por hueco.
Los comerciantes han reclamado nuevos recintos para poder dejar el coche porque entiende que los problemas de tráfico repercuten directamente en sus negocios: como es más complicado encontrar un lugar en el que dejar el vehículo, muchos clientes optan por áreas comerciales en lugar de ir al centro.
¿Y qué han hecho los conductores? Un paseo por el anillo exterior de A Magdalena (principalmente los ensanches, Esteiro y Ferrol Vello) revela que en la actualidad hay alrededor de media docena de bolsas de aparcamiento irregular que los usuarios empiezan a utilizar para evitar que el coche se vaya el párking.
Eliminada la gran zona de Irmandiños, frente a una de las entradas astillero en la calle Mac Mahón se ha habilitado un espacio entre árboles para dejar el vehículo. Por la mañana se llegan a contabilizar hasta un centenar en ese entorno y sus inmediaciones. Cerca de ese lugar, en el Cantón y en uno de los laterales de Herrerías, pasa lo mismo, aunque en este caso, a diferencia del anterior, sí se ve actuar a la grúa municipal.
Cerca del centro
Hay más. En Ferrol Vello hay una zona especialmente concurrida: frente a la iglesia de San Francisco. Aunque no hay señal que lo prohíba, conviene recordar que se trata de un espacio que el Concello quiere examinar para determinar su valor histórico; hoy es un mero aparcamiento a apenas 200 metros de Amboage. A ellos se puede sumar otros coches sobre aceras en la calle del Rastro o incluso metidos en las obras de la alameda del Carbón.
En los ensanches hay también casos cerca del palco de ánimas y en la vía que lleva a la estación de bus. El ingenio de algunos les lleva, incluso -como se ha constatado esta semana- a dejar el vehículo en la cuesta de la plaza de España, frente a la biblioteca central; caben ahí hasta cinco autos. A unos metros de ahí, en la plaza Camilo José Cela, se quedan hasta una decena de autos en una zona destinada a transporte público. Y mientras, los buses no se llenan.