«Llevaba sesenta años sin coger un lápiz», explica Isabel Pita, de 69 años. Es la situación en la que se encontraba una docena de alumnas inscritas en el taller de lectura y escritura que este año se desarrolla en el centro de atención a las personas mayores de Narón. «La idea surgió después de comprobar una necesidad de recordar o mejorar los niveles de lectura y escritura» detectados en el municipio, según explica Ana Estévez, directora del centro. «Algunas personas no participaban en otros talleres de cuentos porque se sentían incómodas», apunta.
Es el caso de Generosa Prieto, de 66 años: «No sabía nada. Apenas sabía las letras», reconoce con pudor, «pero lo voy a intentar», argumenta, a lo que sus compañeras responden con un unánime «ya aprendiste mucho» para animarla en su empeño.
«Cuando era pequeña, tenía que andar cuatro kilómetros para ir a la escuela, y a veces la maestra nos decía que no había clase», recuerda María Consuelo López (76), «no nos enseñó nada», concluye. Al menos ahora tiene la oportunidad de recuperar «muchas cosas que ya tenía olvidadas».
Llegó el momento de empezar la clase. Faltan algunas alumnas. «Las excursiones del Imserso y el frío», señalan como causa. La maestra se acerca a la pizarra:
-A ver, Teresa, dime una frase en presente.
-Estoy aquí escribiendo.
-Muy bien, ¿cuál es el verbo?...
En esta sesión se incide en el uso de los verbos y sus tiempos. Pero, más que eso, las clases de Ana son una liberación para sus alumnas. «La mayor parte son mujeres porque antes se delegaban las tareas de papeleo en los maridos», explican.
Desde el Concello, la edil del área de Mayores, María del Carmen Espada, destaca la necesidad de este tipo de actividades para los mayores, «para mejorar la calidad de vida y la mente».
Es la hora. Las alumnas recogen sus cosas. En sus carpetas llevan tareas que harán en casa junto a sus hijos o nietos. Al final, concluyen, «volvemos a ser niñas».