Un año más, Ferrol le dio la dio al Año Nuevo una bienvenida especialmente deportiva. Más de un centenar de deportistas de todas las edades subieron hasta los Altos de Chamorro, a donde se encuentra la capilla de Nosa Señora do Nordés, para celebrar la llegada del 2008. A las 12 en punto, como ya es tradición, junto al crucero estaban ya tanto los corredores, que realizan un recorrido de unos cindo kilómetros, como los montañeros, que tras llegar a Chamorro y hacer allí un alto, continúan con su marcha por los montes de la zona hasta llegar a A Cabana, donde por cierto terminaron la jornada degustando un plato especialmente contundente: callos.
Junto a la capilla de Nosa Señora do Nordés coincidieron ayer desde escolares hasta algún octogenario, como Julián Bernal, el atleta veterano que suma éxitos tanto en España como en el extranjero en las distancias de medio fondo y fondo. No hubo ayer, sin embargo -y así lo hizo constar uno de los organizadores de la jornada- ningún representante del Concello. «Algo que no sucedía -señaló- desde hace muchísimos años».
Fue, el de ayer, un día de invierno, cómo no, pero el frío no fue excesivo en ningún momento, lo que sin duda favoreció la participación. Y la lluvia, que llegó a Ferrolterra a primera hora de la tarde, también tuvo un gesto de cortesía con los participantes: no cayó ni una sola gota de agua hasta que la ascensión hubo terminado.
Son muchos los recuerdos que la ascensión de Año Nuevo a Chamorro acumula en su particular memoria cuando ya cuenta con dos décadas de historia a sus espaldas. Algunos de los que fueron sus más fieles participantes -como Lolete, el emblemático músico y atleta veterano cuyo repentino fallecimiento supuso, en su día, una conmoción en toda la comarca- ya no se encuentran entre nosotros. Pero su recuerdo no ha marchado, sino todo lo contrario. Y en jornadas como la de ayer, se hace especialmente patente que la del deporte es, sobre todo, una familia muy grande.
Vida saludable
Decía ayer Xan Ramírez, presidente del Club Montaña Ferrol, que «cando chega o Ano Novo, mellor que facer declaracións de boas intencións e promesas de vida sana, é lembrar que o movemento se demostra andando». Y qué mejor manera de demostrarlo, decía, que subir hasta Chamorro.
La de ayer en Chamorro fue, un año más, una jornada fundamentalmente festiva. Y tras reunirse junto al crucero de la capilla, y ante una visión impagable de Ferrol y de su ría, los participantes degustaron juntos, también como cada año, un sabroso chocolate.