10 mar 2008 . Actualizado a las 04:09 h.
En medio del desencanto generalizado de la política ?que ha disparado casi cinco puntos la abstención?, acusando su alejamiento de las instituciones autonómicas y en un escenario de polarización extrema no es extraño que Durán i Lleida, cabeza de lista de CiU al Congreso, se sintiese ayer «satisfecho y orgulloso» de haber podido mantener los 10 diputados que consiguió sentar en el 2004 al perder un 0,2% de los votos.
La formación, que ha revalidado su condición de segunda fuerza catalana y tercera de España, no ha quedado muy lejos de sus objetivos: ser decisiva para garantizar la gobernabilidad. Ahora bien, «quien quiera saber algo de CiU ya sabe nuestros compromisos con Cataluña y del modelo de sociedad que defendemos».