El notable incremento de la participación, el descalabro del PP y la recuperación del PSOE son las características de la jornada electoral en Ourense. La euforia en la sede socialista era proporcional a la desolación en la de los populares. Desolación que no era mitigada por el incremento a nivel estatal. A cal y canto estuvo cerrado el presidente del PP, José Luis Baltar, hasta que los resultados ya eran inamovibles. Esperaban el milagro que al final no se produjo, por lo que tuvieron que valorar la pérdida de 30.000 votos con relación a los últimos comicios.
Los triunfos en numerosos ayuntamientos no enjugaba el sabor de la derrota en la capital, un feudo que durante las tres mayorías absolutas de Cabezas siempre fue favorable al PP. Así se expresaba Baltar: «O PP gañou en Ourense como sempre pero ao non manter os tres deputados é unha derrota sen paliativos. Gañamos, pero é unha vitoria amarga». Los resultados de la capital demuestran la inclinación de los ourensanos tras los ocho meses de bipartito. El PSOE, que ostenta la alcaldía, ve potenciado su trabajo mientras sus socios del BNG sufren un correctivo. El regidor, Paco Rodríguez, hablaba de «respaldo o proxecto socialista e a unha forma de gobernar con lealtade». Pachi Vázquez era más rotundo al decir que «Ourense deixou de ser o graneiro do PP, e paseou a ser a semilla do PSOE». Se congratuló de que de los diputados que sube el partido, uno haya sido en Ourense. La ministra Espinosa prometió que el éxito «lo iba a agradecer personalmente Zapatero a los ourensanos». En la sede del BNG, con una importante merma en la capital, se valoraban los resultados gallegos.