Igual, o muy parecido

Luis Ventoso

ELECCIONES GENERALES 2008

10 mar 2008 . Actualizado a las 03:30 h.

Todo sigue igual, o muy parecido, en la gobernación de España. Pese al descrédito de la demoscopia, la victoria de Zapatero por tres puntos de ventaja se veía venir:

-La participación. Los analistas se aburrieron de explicarnos que si la participación superaba el 71% ganaría el PSOE. Con el dato de afluencia a las urnas de las dos de la tarde se podía anunciar ya que el presidente revalidaría el cargo. Solo faltaba saber si sería con mayoría absoluta (algo casi imposible hoy) o con pactos de alta ingeniería.

-Estaba en el ambiente. En los medios informativos de referencia no apareció en los últimos dos meses sondeo alguno que otorgase la victoria a Rajoy, ni siquiera en su órbita. Además, la valoración del líder de la oposición era siempre más baja que la de su rival. Doblarle la mano a tal unanimidad se antojaba una misión imposible. Aun así, la distancia entre PP y PSOE se ha estrechado aún más. Rajoy, que ha mejorado sus resultados, tiene coartada para intentar enrocarse. Pero con dos derrotas a cuestas se abrirá la contestación interna pronto.

-La economía no pesó. La esperanza del PP era que el receso económico en que sin duda estamos fuese visualizado por el gran público, ofreciendo su supuesta solvencia con las cuentas como enganche electoral. Aunque el parón es evidente, las penurias domésticas más duras aún están por llegar. El fiasco de Pizarro ante Solbes cegó definitivamente el frente económico para el PP, y lo que fue más grave: lo obligó a ir a rebufo toda la campaña.

-La cuestión generacional. Zapatero ha sido quizá el presidente más liviano de nuestra democracia (política exterior chata, pésima gestión del desparrame territorial, vaivenes con el terrorismo, invención de problemas...). Pero a Zapatero se le percibe como un hombre de nuestro tiempo, mientras que Rajoy no se libra de cierto olor a naftalina que lo convierte en un personaje pretérito. El resultado permite leer que con otro candidato enfrente Zapatero habría sudado tinta.

-Se abre el mercado persa. A pesar de que las fuerzas nacionalistas más extremadas pierden apoyo, la victoria corta del PSOE lo obligará otra vez a complicados y comprometedores cambalaches. Salvo que elija a CiU; claro, pero eso obligaría como pago a repensar el gobierno de Montilla. El BNG, que repite escaños (para gran alivio de Quintana), ya sueña con entrar en el grupo que ordeña la vaca.