Rita Barberá asegura que el político «está sufriendo mucho»
17 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La agenda del PP quiso que Ana Mato fuera la primera dirigente del partido en «ponerse a tiro» de los periodistas tras conocerse el procesamiento a Francisco Camps por un delito de cohecho impropio. La vicesecretaria general de organización y electoral del PP mantuvo ayer en Islantilla (Huelva) su convencimiento de que el presidente valenciano es «una persona honrada», en línea con la posición que defiende públicamente el partido. Mato aseguró que su formación confía en Camps «como también han confiado los valencianos, que lo han votado mayoritariamente», ya que ha hecho «una magnífica labor».
Mientras tanto, Camps, al igual que Rajoy, guarda silencio. Una de sus defensoras más férreas, la alcaldesa valenciana Rita Barberá, declaró ayer que estuvo el viernes «mucho rato» con Camps. «Evidentemente, el hombre está sufriendo», dijo. Una sensación de abatimiento que no comparten los compañeros de consejo del político procesado. Serafín Castellano, consejero de Gobernación, aseguró que Camps «está muy fuerte» y que, además, su paso por el banquillo de los acusados «nada cambia en la inocencia, en la credibilidad, en el liderazgo y en la gobernabilidad» de Camps, ni en la agenda política del Ejecutivo autonómico, que el presidente «tiene muy claramente marcada».
También en Huelva José Antonio Monago, presidente de la Junta de Extremadura, defendió la presunción de inocencia de su compañero de partido e ironizó: «Hay gente que tiene vocación de sastre, y le quiere hacer un traje a Camps», a lo que añadió: «No voy a hacerle un traje a quien hasta el día de hoy es inocente, porque, ante todo, los políticos somos personas, y a las personas se les aplica la presunción de inocencia, y no se puede hacer coto privado de la clase política». Asimismo, rechazó que Camps tenga que ser apartado de su cargo.
Inexcusable dimisión
No piensa lo mismo la oposición. La coordinadora de Esquerra Unida, Marga Sanz, instó a Camps, a «salir de su escondrijo» y dar «explicaciones inmediatas» a todos los ciudadanos de la «histórica situación política judicial en la que se encuentra». «Es indignante que esté callado, que no atienda a los medios de comunicación ni comparezca públicamente para dar explicaciones y, por supuesto, que no haya dicho nada sobre la que debiera ser su inexcusable dimisión», aseveró.
Por su parte, Mariano Rajoy, que ha guardado silencio sobre el asunto, tiene hoy su primera aparición pública desde que se conoció el auto del juez Flors, en el que asegura que la trama Gürtel pagó trajes a Camps «para ganarse su favor» como presidente de la Comunidad Valenciana. Según fuentes de la dirección nacional, Rajoy mantendrá su apoyo a Camps, porque «sigue creyendo que será absuelto». Lo que nadie se atreve a vaticinar es qué ocurrirá si finalmente el jurado popular declara culpable al barón del PP.