El PP saborea como una victoria propia la decisión de la Abogacía del Estado y de la Fiscalía de impugnar las listas de Bildu. María Dolores de Cospedal aseguró ayer que este paso se hadado gracias a que su partido «ha insistido hasta la saciedad» en la necesidad de cortar el paso al plan B de ETA para intentar colarse en las instituciones vascas y navarras tras las elecciones del 22 de mayo.
La secretaria general del PP, que se había mostrado especialmente beligerante contra el Ejecutivo de Zapatero por no instar a la ilegalización total de la coalición, rebajó la tensión en torno a la política antiterrorista y abandonó ese discurso.
La ilegalización de Bildu ya no es una «exigencia» en forma de ultimátum del PP al Gobierno, que se mostró contrario a la medida al entender que no cabe en el ordenamiento jurídico. Ahora tan solo se trata de un objetivo que «llegará», aunque sin urgencias ni plazos, según indicó De Cospedal.