Sortu perdió ayer la primera batalla en el Supremo. El tribunal ignoró la petición de la formación aberzale de que no hubiera vista pública para examinar las demandas interpuestas por la Fiscalía y los servicios jurídicos del Gobierno, en las que piden que se deniegue su inscripción en el registro de partidos.
Los letrados de la formación habían reclamado expresamente que no se celebrara esta vista, que había pedido la Fiscalía, por considerarla «innecesaria». Los abogados sostenían que no era preceptivo escuchar a los autores de los informes, es decir, policías y guardias civiles, porque sus conclusiones son «meras deducciones o inferencias».
Pero la Sala del 61 ha decidido que sí que quiere escucharlos. Y lo hará el próximo lunes en una vista pública.