Los mercados castigan el cambio de Zapatero sobre el recorte del gasto

M.?J. Alegre MADRID/COLPISA.

ESPAÑA

El jefe del Ejecutivo reconoce que el crecimiento económico será menor en ?el tercer trimestre

11 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Gobierno va a atenuar, seguramente en el Consejo de Ministros del próximo día 20, el recorte de las inversiones en infraestructuras. Lo anunció José Luis Rodríguez Zapatero en Palma de Mallorca. Y ello a pesar de que reconoció que el tercer trimestre «no será tan bueno como el segundo» y el crecimiento económico será previsiblemente menor.

«En 10 o 15 días podremos dar alguna noticia positiva -anunció Zapatero-, que afectará a la mayoría de las comunidades y supondrá un alivio, un empujón importante para las empresas constructoras». Con ello atiende tanto las sugerencias del ministro de Fomento y de los expertos independientes, como las demandas del sector empresarial y las presiones de una mayoría de los dirigentes autonómicos.

En los mercados, la noticia provocó un tirón al alza del riesgo país y los seguros de impago, estabilizados en las últimas sesiones. Los inversores interpretan que con esta medida las Administraciones Públicas tendrán más dificultades para cumplir sus ambiciosos objetivos de reducción del déficit. El diferencial de las obligaciones españolas a diez años con el bono alemán del mismo plazo se disparó hasta 164 puntos básicos -casi un 10% de subida en un día-, el nivel más alto tras la publicación de los resultados de las pruebas de solvencia del sector bancario. Y el coste de asegurar la deuda española volvió a escalar por encima de los 200 puntos básicos, como en el pasado julio.

Recorte del déficit

Los inversores apenas prestaron atención al mensaje de Zapatero, que reiteró el compromiso de reducir los números rojos de las cuentas públicas hasta el equivalente al 3% del PIB en el ejercicio 2013.

La actualización del programa de estabilidad presentado por España a Bruselas marcó el pasado enero una reducción gradual de la financiación de la obra pública, desde el 4,4% del PIB en el 2009 hasta representar el 2,9% en el 2013. Vino después el ajuste adicional del pasado mayo, que relegó unos cuantos planes al cajón de los futuribles con la rescisión de un 10% de los contratos, y reprogramó proyectos ya en marcha para repartir durante un plazo más largo los desembolsos. Dirigentes territoriales se apresuraron a conseguir de la Moncloa o de José Blanco el compromiso de que sus más mimados planes no se verían afectados. Los expertos habían advertido de las consecuencias que el ajuste tendría en el crecimiento.

Expectativas de recuperación

El presidente del Gobierno transmitió el Rey que en las últimas semanas se está produciendo un proceso de «estabilidad, consolidación y mayor sosiego» en torno a la economía española, y evocó los logros que se consiguieron con la publicación de las pruebas de solvencia de bancos y cajas, así como la tranquilidad suscitada respecto a los compromisos de disciplinar las cuentas públicas.

El jefe del Ejecutivo celebró «el buen dato» del crecimiento económico de un 0,2% en el segundo trimestre del año -todavía no confirmado por Estadística, que tiene previsto comunicarlo oficialmente el viernes- y consideró que «abre expectativas a la recuperación».

Pero, al igual que el Banco de España y los institutos de análisis privados -Fundación de las Cajas de Ahorros, servicio de estudios de BBVA, entre otros-, el presidente admitió que la evolución de la economía no será tan positiva en el período julio-septiembre. Zapatero no mencionó las causas (subida del IVA, restricción crediticia) que suelen citar los expertos, y lo atribuyó a la marcha habitual de la actividad en las diferentes etapas del año.