Los trabajadores limpiaban sin arneses ni casco un edificio denunciado por incumplir las normas de seguridad
03 nov 2009 . Actualizado a las 19:12 h.Dos hombres, uno de origen gallego y otro de nacionalidad peruana, fallecieron ayer en Lanzarote después de que se desplomara la plataforma elevadora sobre la que se encontraban trabajando -sin arneses ni cascos- en un edificio en construcción. La jornada acababa de empezar y el encargado de obra, ourensano de O Carballiño, examinaba la fachada junto al operario que debía limpiar los cristales del inmueble. Fue entonces cuando la grúa cayó lateralmente justo donde arranca la autovía que une la capital, Arrecife, con el sur de la isla, atravesando sus cuatro carriles. Los trabajadores, que estaban suspendidos en una cesta articulada, se precipitaron al vacío desde una altura de entre 12 y 14 metros. De nada sirvió la rápida intervención del médico de una mutua situada a pocos metros, que intentó las maniobras de reanimación con uno de los trabajadores incluso antes de la llegada de los servicios de emergencia.
El suceso tuvo lugar a una hora en la que la autovía registra un gran volumen de tráfico, de manera que la caída de la grúa podría haber tenido peores consecuencias. Lo sabe bien el joven que, al ver cómo se desplomaba la plataforma, frenó en seco de forma que la grúa cayó ante él, golpeando su coche pero sin causarle ninguna lesión.
Aunque al cierre de esta edición se desconocían todavía los motivos del accidente, así como los detalles de la investigación, desde el Consorcio de Seguridad y Emergencias se apuntó la posibilidad de que la grúa se desestabilizara cuando tenía extendida al máximo la pluma, el brazo de la máquina, que remataba con la cesta en la que se encontraban los dos hombres. A pie de obra, el resto de empleados señalaba también a las fuertes rachas de viento y a la falta de medidas de prevención como posibles causas del siniestro.
Irregularidades en la obra
Precisamente en mayo un representante de los trabajadores, delegado del Sindicato Obrero Canario, presentó ante la inspección una denuncia por el incumplimiento de las normas de seguridad en el marco de una huelga con la que algunos empleados reclamaban a las promotoras, las firmas gallegas Marlape y A Piunca, el pago de los salarios que les adeudaban así como el importe de las horas extra de casi un año.
La construcción de este edificio se inició en el 2003 y los propietarios tenían que haber recibido sus viviendas hace cuatro años. La obra sufrió retrasos provocados por las dificultades del proceso de construcción (el edificio está cerca del mar), por la falta de pago a empresas subcontratadas y por los conflictos laborales. La sociedad Siglo XXI, que comercializaba los pisos, hace meses que cerró su oficina en Arrecife, haciéndose cargo de la promoción la Inmobiliaria Masar Canarias, con sede en A Coruña, cuyos responsables se negaron ayer a hacer declaraciones pese a los repetidos intentos de La Voz por conocer su opinión. En la empresa apuntaron únicamente que los trabajos estaban subcontratados. Ironías del destino, después de seis años de dificultades y con los pisos casi terminados, los obreros se encontraban ayer con el peor de los escenarios: la muerte de su encargado y de un operario que trabajaba por primera vez en el edificio.