Aguirre ofrece a Rajoy la cabeza de un consejero por el caso de corrupción

ESPAÑA

También deja su puesto el ex alcalde de Majadahonda, que tuvo a la esposa de Correa como jefa de gabinete

10 feb 2009 . Actualizado a las 11:18 h.

Esperanza Aguirre entregó ayer a Mariano Rajoy la cabeza de su consejero de Deportes, Alberto López Viejo, salpicado por la trama de corrupción destapada el viernes por Baltasar Garzón. La presidenta presentó su destitución fulminante como una dimisión por el bien del partido. Este político era responsable de la organización de actos de la Comunidad de Madrid, que contrataba asiduamente a las empresas de Francisco Correa. Los denunciantes lo acusan de trocear contratos para adjudicárselos a sociedades del supuesto jefe de la trama.

Aguirre elogió la «generosidad» de López Viejo, dijo que no había cometido «ningún acto irregular» y justificó su decisión para evitar que los que están impulsando la «inmensa campaña de desprestigio» contra su partido puedan mezclar la organización de dichos eventos con la responsabilidad en los «delitos tan graves» que Garzón imputa a los detenidos, blanqueo de dinero, soborno, tráfico de influencias y evasión fiscal.

Pero no solo se va López Viejo. También deja su cargo Guillermo Ortega, actual gerente del Mercado Puerta de Toledo y alcalde de Majadahonda entre el 2001 y el 2005, que tuvo como jefa de gabinete a Carmen Rodríguez Quijano, la mujer de Correa, también detenida. Estas destituciones se producían horas después de que Rajoy hubiera anunciado la «expulsión inmediata» a los militantes implicados y que dijera que pediría a Aguirre y al presidente valenciano, Francisco Camps, que le ayudaran a «desvelar» la trama de contrataciones.

En esa misma rueda de prensa, Rajoy había anunciado la dimisión del alcalde de Boadilla. «Quiero decirles que esta misma mañana el alcalde Boadilla, para no hacer daño a su partido, según nos ha dicho, y declarándose inocente, ha puesto su cargo a disposición del PP de Madrid, y su secretario general y su presidente lo han aceptado y, por tanto, dejará de ser alcalde de esa localidad».

Pero Panero, que había pactado su dimisión con el secretario general del PP de Madrid, Francisco Granados, se echó atrás después de acudir a la Audiencia Nacional y comprobar que Garzón ni siquiera lo citaba como testigo. Preguntado antes de subir a su coche, negó que hubiera puesto su cargo a disposición del partido y, posteriormente, compareció para asegurar que «sin estar imputado es absurdo presentar la dimisión» y autocalificarse como «cabeza de turco». El desafío de este alcalde acusado de cobrar comisiones ilegales a cambio de adjudicaciones era frontal. Ante esta situación, la dirección del PP reaccionó anunciando que si no dimitía presentaría una moción de censura para desalojarlo. Finalmente, por la noche, Granados anunciaba la dimisión de Panero y de su número dos, María Jesús Díaz, a la que se oponían varios concejales.