«¿Un héroe? Es su forma de ser»

ESPAÑA

Jesús Neira, el profesor universitario de origen ferrolano que continúa en coma tras ser agredido por defender a una mujer maltratada, siempre ha sido un defensor de las causas que cree justas. Su mujer, sus hijos y sus amigos reconstruyen lo sucedido y su trayectoria

22 ago 2008 . Actualizado a las 21:53 h.

Se ha convertido en un héroe de una sociedad que necesita referentes morales. Pero a su familia y sus amigos no les ha sorprendido en absoluto que Jesús Neira, un profesor universitario de padres ferrolanos de 55 años, saliera en defensa de una mujer que estaba siendo maltratada por su pareja. Podía haberse hecho el tonto, callarse y llamar a la policía, o marcharse sin hacer nada, pero intervino. Siempre ha sido un defensor de las causas justas, aunque lo perjudique. En eso coinciden todos sus allegados.

«¿Un héroe? Los que lo conocemos bien sabemos que se ha portado como es, lo que ha hecho encaja perfectamente con su forma de ser y su personalidad», explica su esposa, Isabel Cepeda. «Ve algo que le horroriza, que considera una injusticia, que es inaceptable e interviene de la forma que cree correcta. De ahí a decir que es un héroe... Él cree que ha hecho lo que tenía que hacer, que es lo más normal y lo que teníamos que hacer todos», añade esta profesora de Historia Económica de 41 años.

Aquel fatídico 2 de agosto su vida y la de su marido dieron un dramático giro de 180 grados. «Veníamos de ver a mi abuela, que está en una residencia, paramos a tomar algo en un hotel y cuando íbamos a la cafetería vimos a un hombre que estaba pegando a una mujer», relata con timidez pero con convicción Alejandro, de 13 años, que acompañaba a su padre cuando fue brutalmente agredido. Al preguntarle si Antonio Puertas maltrataba a la chica, el chico no lo duda: «Yo vi cómo la golpeaba, estaba en el suelo y le daba puñetazos». «Mi padre le dijo: ?¿Qué haces, cómo te atreves a pegar a una mujer??, y le avisó de que iba a llamar a la policía. El hombre le gritó que eso no era asunto suyo. Cuando entramos en el hotel le dio un golpe muy fuerte por la espalda, que lo hizo caer al suelo. Allí le siguió pegando», relata cabizbajo bajo la atenta mirada de su madre y su hermano gemelo Daniel. Este señala que iba a ir a ver a su abuela al día siguiente con su madre «para que estuviera dos días entretenida».

«Me sentí fatal», concluye Alejandro, que no puede ocultar que le gustaría haber defendido a su padre y casi como una infantil disculpa añade que «le ayudé a levantarse». Pero nada podía hacer ante la furia desatada del agresor de Neira, que mide casi dos metros. «Cuando estaban de frente no lo atacó, esperó a que estuviera de espaldas para pillarlo desprevenido. En el vídeo que grabó la cámara del hotel se ve perfectamente la maldad del agresor, que no le dio ninguna oportunidad de defenderse. Jesús se cayó como un pelele y él lo siguió golpeando», afirma Isabel.

Alejandro recuerda que su padre les repite que «cuando veamos que alguien pega a una mujer no debemos permitirlo, tenemos que decirle algo». También que «nunca hay que dar el primer golpe».

Sin escáner

Después de la agresión, Neira comenzó a sentirse mal. Acudió a tres centros sanitarios, donde a pesar de que había sido golpeado en la cabeza y de que tomaba Sintrom, un anticoagulante, no se le hizo ningún escáner. Sufrió un derrame cerebral y el día 6 cayó en coma. Desde ese día Isabel permanece en el hospital, atendiendo con una impresionante entereza a medios de comunicación, familiares, amigos y políticos.

¿Merece la pena lo que hizo? «Es que si no lo hubiera hecho no sería él, estaríamos hablando de otra persona. Cuando ve una injusticia reacciona, estoy orgullosa de él», asegura Isabel. «El que saque la conclusión de que no hay que meterse en jaleos, ya lo pensaba antes, ve un argumento más para reforzar una forma de ser individualista y cobarde», concluye.