Ibarretxe peleará por «una formulación democrática de la capacidad de decisión de la sociedad vasca»
24 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La exigencia de un acuerdo «sin rebajas» con el presidente Zapatero y la defensa del derecho a decidir de los vascos marcaron los discursos del presidente del PNV, Íñigo Urkullu, y del lendakari Ibarretxe en el Aberri Eguna o Día de la Patria vasca. Una jornada que evidenció la sima abierta en el seno del Gobierno autonómico. Así, EA reprochó a sus socios su escaso compromiso con la hoja de ruta del lendakari y rechazó la oferta de nuevo Estatuto «a la baja» del partido de Urkullu.
Un año más, el PNV concentró a sus militantes en la plaza Nueva de Bilbao bajo el lema «Porque queda mucho por hacer». Las palabras pacto y acuerdo sobrevolaron sobre los discursos tanto del presidente del partido, Íñigo Urkullu, como de Ibarretxe que, por un día, aparcó su tono más soberanista y la amenaza de consulta unilateral si el presidente del Gobierno no atiende su exigencia de que los vascos decidan su futuro.
Urkullu no ocultó su desazón con los malos resultados de las elecciones generales, pero hizo una lectura en positivo y tras el triunfo del PSOE anunció la apertura de «una nueva etapa» y ofreció un pacto a Zapatero. Tras manifestar «alto y claro» la disposición de su partido «a la negociación», el líder del PNV instó al presidente del Ejecutivo en funciones a que aclare «si él quiere el acuerdo, si va a estar a la altura de las circunstancias, si vamos a escuchar de su boca algún sí sincero a los planteamientos legítimos que hacemos desde Euskadi». «Hasta ahora solo ha dicho no -añadió- y queremos empezar a escuchar sus síes en vez de condiciones, sus síes al respeto a la voluntad de la ciudadanía vasca».
«Si el PSOE y Zapatero entienden y admiten que este pueblo tiene derecho a un acuerdo singular, si podemos romper el bloqueo político en el que este pueblo lleva instalado demasiado tiempo, si podemos volver a dar un nuevo paso de gigante en el autogobierno, ahí estaremos», señaló Urkullu, que avanzó su voluntad de firmar ese nuevo pacto «sin complejos» y a pesar de las advertencias en sentido contrario lanzadas por ETA, su socio en el Gobierno vasco y Eusko Alkartasuna o ELA, el sindicato mayoritario en el País Vasco.
Interpretación del 9-M
Juan José Ibarretxe señaló que el País Vasco vive el momento de «dar un salto cualitativo como pueblo, un paso adelante». Rechazó de plano las interpretaciones de quienes mantienen que los resultados del 9-M, en los que el PNV fue ampliamente derrotado por el PSE, sitúan al País Vasco a las puertas del cambio y aseguró que «si alguien cree que la personalidad del pueblo vasco se va a diluir dentro de la personalidad del pueblo español, está equivocado» porque, dijo, «Euskadi no es ni será nunca una parte subordinada de España».
Ibarretxe se comprometió a empeñar su esfuerzo «en lograr una formulación democrática de la capacidad de decisión de la sociedad vasca». «Os doy mi palabra de que haré lo que esté en mi mano para que el 2008 sea el año del desbloqueo político en Euskadi», concluyó.