La nueva ley no reanima el mercado, 6 meses después de entrar en vigor
28 mar 2011 . Actualizado a las 21:44 h.La reforma laboral que le costó al presidente del Gobierno la primera huelga general de sus siete años de mandato no ha cumplido sus objetivos. Cinco meses y tres semanas después de que el BOE publicara la ley de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo, el paro sigue creciendo, cada vez se crea menos empleo y el que se crea es temporal y precario.
Según el Ministerio de Trabajo, el mes pasado se firmaron en España 1,01 millones de contratos, 378.865 menos (un 27%) que los casi 1,3 millones suscritos en septiembre del 2010, el mes en que entró en vigor la reforma y en el que se realizó la huelga. La contratación en España suele tener un acusado carácter estacional, pero, en este caso, la caída no ha tenido pausa.
El número de nuevos empleos ha ido disminuyendo mes a mes entre septiembre y febrero, y ni siquiera la campaña navideña y las rebajas aliviaron esa tendencia. Entre septiembre del 2010 y febrero del 2011 se firmaron 7,3 millones de contratos, un millón menos que entre septiembre del 2009 y febrero del 2010.
El caso gallego
Galicia sigue la misma tónica, agravada incluso: en febrero se firmaron 19.000 contratos menos que en septiembre, una caída del 29% en un semestre.
El ministro de Trabajo ha repetido que el Gobierno era consciente de que sin crecimiento económico, la reforma no crearía empleo por sí sola. Pero lo cierto es que ni siquiera se han cumplido el resto de objetivos de la nueva estrategia: evitar la dualidad entre trabajadores indefinidos con despidos caros, y eventuales de los que resulta barato prescindir; aumentar las posibilidades de empleabilidad de los jóvenes; limitar la contratación temporal; favorecer la conversión de contratos eventuales en fijos...
El pasado septiembre los contratos temporales de obra y servicio o por circunstancias de la producción representaban el 81,5% del total. Hoy siguen sumando idéntico porcentaje. Los indefinidos ordinarios eran hace seis meses el 4,7%, y el mes pasado se quedaron al borde. Apenas han variado los contratos de interinidad para sustituir a trabajadores de baja o excedencia, ni tampoco los de jubilación parcial o relevo, ni los de prácticas y formación para jóvenes (en septiembre representaban el 0,83%, hoy el 0,72%).
En su día, el Gobierno destacó que la reforma no afectaba al contrato indefinido ordinario, cuya regulación quedaba «incólume», pero, según se indica en le preámbulo de la ley, el anterior modelo cumplió el objetivo de «promover el acceso a contratos de carácter indefinido de los colectivos que más dificultades encuentran en la actualidad para obtenerlos». Si el modelo antiguo no funcionaba, los datos demuestran que el actual tampoco. Los nuevos empleos que se crean bajo el paraguas de las medidas de fomento de la contratación indefinida representaban en septiembre el 0,97% del total. En febrero fueron el 0,96%. Casi idéntico.
En aquel mes, las empresas convirtieron en indefinidos a 44.411 temporales (el 3,9% de la suma total de nuevos contratos). El mes pasado hubo 39.461.
Si además se trataba de favorecer a los jóvenes, lo cierto es que la reforma tampoco ha funcionado. Del total de temporales convertidos en indefinidos el mes pasado, apenas un 15% eran menores de 25 años. Fueron 6.234 empleos, un 20% menos que en septiembre.