Los expertos aconsejan a los parados no rendirse e invertir en su propia formación
06 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.José tenía más de 55 años cuando perdió su puesto como responsable de recursos humanos en la empresa en la que había desarrollado buena parte de su carrera. Su situación era desesperada, porque a su edad, y en plena crisis, resulta casi imposible encontrar trabajo. Pero él lo intentó por todos los medios, acudiendo a cuantas ofertas aparecían publicadas: descargador de barcos en el puerto, reponedor en un supermercado... Hace un año encontró empleo, de nuevo como responsable de recursos humanos, en una gran multinacional.
José es un nombre ficticio, pero el caso es real y Javier García Ruiz, asesor de formación y gestión de personal, lo pone como ejemplo de lo que debe hacer cualquiera que se quede sin trabajo. «El hombre del que hablo nunca dejó de afeitarse, de ponerse corbata y de salir a la calle con un traje planchado para buscar empleo», dice.
El 43% de los parados gallegos (casi el 46% en España) llevan más de un año en paro. Y es fácil caer en la desesperanza, porque lo normal es que cualquier currículo, por mucha experiencia que acredite, se devalúe con el tiempo. Pero las empresas no se fijan solo en eso. «La respuesta ante un problema personal dice mucho de cómo se afrontará luego un problema profesional», afirma García Ruiz. «Lo que más valoran es la actitud: que el parado haya empleado su tiempo en formarse, en reciclarse, en buscar trabajo activamente... Que puedan decir que no han estado parados, sino trabajando gratis en su propia formación».
No todos lo consiguen. De hecho, los expertos aseguran que el aumento del paro ha provocado un incremento de los problemas de salud mental. «Depende de cada caso, pero se crean moitas dúbidas e fallas de autoestima e existe risco de illamento social e familiar», asegura Concepción Prado. Es orientadora laboral y vicesecretaria del Colegio de Psicólogos, y también recomienda a los desempleados que no se queden quietos. «Seguen a ser profesionais aínda que estean sen traballar», dice.
Testimonios recogidos por Susana Acosta (Arteixo), Juan Oliver (A Coruña), Beatriz García Couce (Ferrol), Dolores Cela (Lugo), Antonio Nespereira (Ourense), Nieves Domínguez (Pontevedra), Luís Villamor (Santiago), Susana Luaña (Vilagarcía) y L. C. Saavedra (Vigo).