«Llevo meses esperando a que me pasen a la tarifa que yo he elegido»

M.Á.R. / La voz

ECONOMÍA

Diez menos veinte de la mañana. La oficina de atención al cliente de Gas Natural Fenosa en Vigo lleva cuarenta minutos abierta. Una veintena de personas hacen cola para ser atendidos por alguno de los cuatro empleados de la compañía. El último en entrar recoge un número en el dispensador: el 75. Media hora más tarde llega su turno. «Hace ocho meses les dije que quería pasarme a la tarifa nocturna [actual discriminación horaria] y sigo esperando. Me siguen cobrando la tarifa básica y yo pago todo más caro porque cambié mi vieja calefacción por unos acumuladores. ¡Les voy a denunciar!». Diez minutos después, tras las comprobaciones, el cliente (vigués, de 67 años) abandona la oficina con renovadas disculpas por el retraso y una promesa de solución.

Doce de la mañana. Quince personas hacen cola frente al número 4 de la coruñesa calle Fernando Macías. Dentro, otras dieciocho aguardan su turno sentadas o apoyadas en las paredes. En el dispensador asoma el 96. Los cinco oficinistas no dan abasto. A Jorge le ha llegado un recibo de casi 700 euros después de ocho meses sin recibir ninguno. Busca explicaciones y avisa de que no tiene dinero para pagar. Le explican que cursarán su queja, pero que se expone a un corte de luz.

El ritmo es demoledor. Y según la OCU, siempre son más los que denuncian fallos que los que buscan información para resolver algún trámite.

5.000

Peticiones de indemnizaciones por fallos en el 2009 y el 2010