Los afectados aseguran que fue un error establecer un paro biológico tan corto, de solo cinco semanas
20 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Se acabó la buena racha. El que estaba siendo un magnífico año en capturas de pulpo se truncó en verano, poco después de finalizar la veda de cinco semanas que impuso la Administración para el cefalópodo a petición del sector y que remató el 5 de julio. Las estadísticas oficiales arrojan que las descargas de la especie desde que comenzó el año hasta ahora han sido excepcionales, el doble de las conseguidas durante el mismo período del año anterior.
Pero la abundancia que muestra la gráfica de este ejercicio es casi un espejismo. Si se analiza la evolución más en detalle se puede comprobar que, dos semanas después de la parada de poco más de un mes que guardó el sector, las capturas son escasas. Y eso es síntoma de que el recurso no está bien, no está recuperado. «Collíase máis pulpo antes da veda, pero se se analiza o que ocorreu despois de que acabase vese que en comparación con outros anos a cousa está peor», señala Luis Rodríguez, secretario de la Asociación de Armadores de Artes Menores de Galicia (Asoar-Armega).
Tanto, que para la flota es cada vez más difícil regresar a tierra con el tope autorizado, que es de 30 kilos por persona y día y otros 30 por embarcación. «Unha embarcación con tres tripulantes está autorizada a coller 120 quilogramos ao día e boa é se nunha xornada chega a capturar 60», asegura el secretario de Asoar-Armega.
Lo mismo ocurre en Lira, según asegura el patrón mayor de la localidad, José Antonio Insua Caamaño, que dice que, si bien la primera parte del año «non foi mal», ahora «non se colle máis que pulpo pequeno e non se da chegado ao tope». Es más, «a xente está saíndo ao mar cada dous días por como está a cousa», explica.
Diego Vázquez Rama, vicepatrón mayor de Muros, es uno de los que se está haciendo a la mar en días alternos para ahorrar costes. «Somos catro a bordo do barco e non sabes que facer, se é mellor mandar á xente ao paro ou seguir pescando». De momento, sale tres días a la semana, por «non gastar combustible e carnada para nada». Diego Vázquez, representante del sector de artes varias, señala que un marinero del pulpo está cobrando unos 150 euros a la semana, una cifra ridícula. Y echa cuentas rápidas para demostrar que «a cousa non da». «Bótalle uns 80 ou 100 euros de combustible, outros 90 euros de carnada, son case 200 euros e para coller 50 quilos de polbo, que se vende a unha media de catro euros, son tamén 200 euros. ¿Que fas? Vas ou non vas ao mar?», razona.
Meses con erre
El problema no es que no haya cefalópodo en el mar. Lo hay y mucho, pero es cría: «Hai moitas pezas de 750 gramos, 900 gramos e para a semana pesarán un quilo». ¿Qué pasa? Que para coger el tope autorizado «tes que coller cen pulpos, cando se é de maior tamaño, con 40 ou 50 é suficiente», dice Vázquez. Por eso que es muy difícil llegar al tope. En Bueu lo alcanzan, pero también echan de menos en el mar los ejemplares de más de dos y tres kilos.
Tanto Vázquez Rama como Luis Rodríguez creen que ha sido un error establecer un paro biológico tan corto, de tan solo cinco semanas. «Xa dicían os vellos que o pulpo non está bo nos meses sen erre. Se se fixese unha veda de xuño a agosto, a especie recuperaríase mellor e se se houbese feito así este ano, agora teriamos polbos grandes».?