Y Toyota no tenía la culpa...

Daniel Schnettler / Dpa

ECONOMÍA

Según un informe, la compañía solo tuvo una pequeña culpa en los accidentes en los que se vieron involucrados sus coches y que provocaron la mayor crisis de su historia.

11 ago 2010 . Actualizado a las 18:47 h.

¿Es que los estadounidenses no saben conducir? Al final, según un informe de las autoridades estadounidenses, la empresa Toyota solo tuvo una pequeña culpa en la serie de accidentes en los que se vieron involucrados sus coches.

En realidad no vendría mal una disculpa, después de que los políticos estadounidenses y los medios hayan perseguido a Toyota durante meses, durante los cuales casi a diario salía una nueva noticia sobre sus errores y su responsabilidad en la muerte de muchas personas por intentar ocultarlos.

Toyota vivió a causa de la polémica la mayor crisis de su historia al hundirse las ventas.

Sin embargo, el informe presentado el martes por la agencia estadounidense de seguridad vial (NHTSA, por sus siglas en inglés), afirma que en la mayoría de los casos fueron errores de los conductores los que provocaron los accidentes.

La opinión pública no se enteró sin embargo de ello, pues la noticia se publicó - si acaso - en las últimas páginas de los periódicos.

Cuando se multiplicaban las acusaciones, Toyota ocupaba en cambio los titulares.

El propio presidente del grupo, Akio Toyoda, soportó que lo humillaran públicamente en una audiencia del Congreso estadounidense en la que los políticos atacaron al nieto del fundador de la empresa con historias que rompían el corazón sobre muertos y heridos.

El empresario japonés pudo defenderse poco, ya que sus declaraciones eran descalificadas como una burla hacia las víctimas.

Los legisladores aprovecharon la audiencia como un escenario para promocionarse, porque al fin y al cabo se transmitió en vivo y al otro lado de las pantallas estaban los votantes, que reclamaban un culpable.

El secretario de Transportes, Ray LaHood, se puso al frente de los acusadores y desvió la atención de sus propios errores, ya que su cartera reaccionó muy tarde a los informes sobre los accidentes de Toyota.

Porque los problemas con los aceleradores que se trababan y las alfombrillas que resbalaban existían de verdad, algo que Toyota nunca negó, y por lo que llamó a talleres unos ocho millones de coches en todo el mundo.

Pero en la mayoría de los casos fueron los propios conductores los responsables de los errores fatales.

El análisis de 58 «cajas negras» de accidentes muestra que en 35 casos los conductores ni siquiera pisaron el freno; y en otros lo hicieron solo de forma leve o muy tarde.

LaHood había encargado el informe para obtener un resultado muy diferente: la prueba de que Toyota tenía problemas con la electrónica y que los estaba silenciando. El fabricante japonés sigue sufriendo los efectos de la campaña.

Pese a que el mercado está en auge, Toyota vendió en Estados Unidos un 3%o menos en julio que hace un año, incluso con las grandes rebajas que ofreció. Y perdió su puesto como tercera compañía en ventas ante Ford.

En cambio, en el resto del mundo los negocios marchan mejor que nunca. Toyota vendió sobre todo en sus vecinos asiáticos y tuvo ingresos millonarios. Varios estudios le otorgan a la marca buenas calificaciones en calidad, y los estadounidenses son los únicos que parecen no tener bajo control a sus Toyotas.