El Gobierno limita a solo el 2,27% el seguimiento de la huelga de 24 horas en la Administración pública
26 jun 2010 . Actualizado a las 02:11 h.Italia vivió ayer una jornada de huelga con un seguimiento desigual según los datos facilitados por el Gobierno y el sindicato convocante, la CGIL, que aseguró que más de un millón de personas salieron a las calles para protestar por el plan de ajuste económico aprobado por el Ejecutivo.
El paro de 24 horas en la Administración pública y de cuatro en la empresa privada fue convocado únicamente por el sindicato mayoritario Confederación General de Trabajadores Italianos (CGIL), que aseguró que la adhesión a la huelga fue «masiva». ?Unas estimaciones muy superiores a las facilitadas por el Ministerio de la Administración Pública, que a partir de una muestra del 30% de sus trabajadores fijó en solo un 2,27% el seguimiento a la protesta por el plan anticrisis, que prevé un ahorro de más de 24.000 millones de euros en los próximos dos años.
La CGIL considera que el programa de ajuste presupuestario aprobado por el Gobierno de Silvio Berlusconi, que se encuentra en la fase de debate en el Parlamento, es injusto e incorpora medidas poco equitativas.?Las disposiciones previstas por el Ejecutivo contemplan, entre otros aspectos, la contracción del gasto público, la congelación de los salarios de los funcionarios durante tres años y retrasos en el acceso a las jubilaciones, así como recortes en los presupuestos de las entidades regionales y provinciales.
Con este plan de austeridad, Italia pretende llevar la relación entre déficit y PIB del actual 5% al 2,7% en el 2012.
Esfuerzo equitativo
La vicesecretaria general de la CGIL, Susanna Camusso, insistió ayer en que las medidas propuestas no pueden recaer tan solo sobre los trabajadores y entidades locales, pese a admitir que es necesario emprender acciones en el plano económico. «Hay que pedir a aquellos que tienen más que contribuyan en función de sus propios recursos», aseguró Camusso en Bolonia, en el norte de Italia, ante los más de 100.000 manifestantes que, según datos sindicales, recorrieron ayer las calles de la ciudad en señal de protesta.
La de Bolonia, localidad con una marcada tradición de izquierdas, fue la manifestación más multitudinaria de la jornada, seguida por las de Milán (norte) y Nápoles (sur), donde se calcula que participaron unas 80.000 y 70.000 personas, respectivamente, de acuerdo con las estimaciones sindicales.
En la protesta de Milán tomó parte, en contra de lo esperado en un principio, el secretario general del opositor Partido Demócrata (PD), Pier Luigi Bersani, quien pidió que el Ejecutivo corrija el plan de ajuste en aquellos aspectos que «golpean más duramente» a las rentas más bajas.
Por otro lado, el líder de Italia de los Valores (IDV), el ex fiscal Antonio Di Pietro, denunció desde Nápoles que el programa de austeridad es un modo de cargar «sobre la parte más débil la culpa de la política que no ha sabido hacer cuadrar las cuentas». También acudieron a la manifestación de Nápoles los trabajadores de la fábrica de Fiat en Pomigliano d'Arco, que vive una situación muy delicada y donde el pasado miércoles se aprobaron en referendo recortes en las condiciones laborales a cambio de inversiones que garanticen el futuro de la planta.
En Roma, unas 25.000 personas recorrieron los cerca de dos kilómetros que separan la plaza de la Boca de la Verdad y la céntrica plaza Farnese, con pancartas con lemas contra Berlusconi y contra el alcalde de la ciudad, Gianni Alemanno.
En cuanto a los paros, los que ocasionaron más inconvenientes a los ciudadanos fueron los registrados en los servicios de transportes de las grandes ciudades como Roma y Milán.