Las autoridades suizas anunciaron ayer la apertura de una investigación contra la filial del banco británico HSBC en el país por el robo de datos de clientes. La sustracción, de la que se tuvo un primer conocimiento el pasado mes de diciembre después de que Francia reconociese que había empleado estos datos para perseguir a evasores fiscales, afectó a «menos de diez clientes», según dijo el HSBC entonces. Pero ahora, tres meses después, la entidad ha admitido que el robo realizado por uno de sus empleados implica a unos 24.000 clientes que tenían su dinero en el paraíso fiscal antes del 2006, un 15% del total de su cartera. De hecho, 15.000 de ellos todavía siguen siendo clientes.
El robo tuvo lugar en el 2006 y fue perpetrado por un antiguo empleado de la sede del HSBC en Ginebra, Hervé Falciani, que ha admitido la sustracción, y haberle ofrecido la información a las autoridades francesas, aunque asegura que no recibió ni un céntimo por ello.
Las autoridades alemanas también mostraron su interés en hacerse con esta información. Con vistas al futuro, la entidad británica ha asegurado que va a «hacer todo lo posible para que esta situación no se repita más». Precisamente, las autoridades suizas, que han «abierto un procedimiento formal de examen administrativo, han adelantado que seguirán de cerca este proceso para confirmar que cumpla con todos los requisitos legales y de seguridad.