La crisis tiene muchas caras para los trabajadores, sobre todo para los desempleados, y ahora acaba de hacerse pública una más. Según una investigación, los nuevos empleos que se están empezando a crear en Estados Unidos comportan salarios más bajos que los vigentes antes de la debacle financiera.
Como en todo, se trata de una cuestión de oferta y demanda. Mientras que en diciembre del 2007 las autoridades estadounidenses calculaban que había 1,7 personas por cada puesto de trabajo disponible en las oficinas de empleo, en la actualidad el número es de seis. Y las empresas que están creando nuevos puestos aún no tienen confianza suficiente en la recuperación como para volver a los salarios de antes de la crisis, explican los expertos. Y añaden, además, que esa confianza tardará en llegar.
Un estudio realizado por la Universidad de Columbia sobre la crisis de los años 1981-1982 demostró que aquellos que perdieron sus empleos durante ese período consiguieron nuevos trabajos con una media de un 20% menos de salario. El documento refleja otro dato aún más sombrío: la diferencia salarial con respecto a los trabajadores que no habían perdido su puesto seguía existiendo 20 años después de aquella crisis. Y otra vez está volviendo a ocurrir. En la práctica, esos datos quieren decir que los ciudadanos que han perdido su trabajo durante esta última recesión tardaron muchos años en recuperarse del traspié.
Y a ello hay que sumarle que las revisiones salariales colectivas han sido a la baja en los últimos meses. El Departamento de Trabajo estadounidense calcula que, tras ajustar la inflación, los sueldos han descendido un 1,3% desde mayo del 2008.