Brown incluye a Zapatero en el G-20 para justificar que su país no será el último en salir de la crisis

La Voz

ECONOMÍA

04 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El primer ministro británico, Gordon Brown, no quiere ser el último de la clase, pero el recurso del que ayer echó mano para asegurar a sus compatriotas que el Reino Unido no estará a la cola de los países del G-20 en salir de la crisis se volvió en su contra. Como ejemplo de que la economía británica no está entre las peores de ese grupo, que reúne a los siete países más industrializados, a Rusia y a las once economías emergentes del planeta, Brown puso a España durante una intervención el pasado miércoles en la Cámara de los Comunes.

Todo un patinazo, porque aunque es verdad que Zapatero se ha sentado en las últimas reuniones del foro, lo ha hecho como jefe de Gobierno de un país invitado a causa de las excepcionales circunstancias de la crisis. Y, como bien le recordó ayer la oposición torie, Brown debería saberlo, porque el Reino Unido ha ocupado la Presidencia rotatoria del G-20 a lo largo de todo el 2009, ejerciéndola públicamente en las reuniones de Londres, en abril pasado, y de Pittsburgh, en septiembre.

«¿Piensa usted que el primer ministro debería rectificar su error y confirmar, para que quede constancia, que el Reino Unido es realmente el último país del G-20 en salir de la recesión, o es que acaso el primer ministro no practica las disculpas?», preguntó ayer en la Cámara baja el diputado conservador George Young.

La andanada iba dirigida directamente contra Brown, pero la recibió Harriet Herman, portavoz laborista en los Comunes y cuya respuesta provocó la carcajada da general en los bancos de la oposición: «La situación es que España está en el G-20 'plus', y por lo tanto el primer ministro tenía toda la razón», espetó. Poco antes, otro diputado conservador. Philip Hammond, había enviado a Brown una carta en la que lo acusaba de mentir a los Comunes y le exigía, también, una disculpa pública.

Popularidad

El primer ministro, cuyos índices de popularidad han ido cayendo en picado desde que estalló una crisis que se ha cebado virulentamente en el sistema financiero británico, y que ha obligado a inyectar miles de millones de dinero público en los principales bancos del país, aún no ha pedido disculpas. Ni a la oposición, ni a sus ciudadanos, ni tampoco a España, un socio al que no debe haberle hecho ninguna gracia que le señalen como el peor alumno de la clase. Aunque ayer, un portavoz de Brown trató de arreglarlo como pudo: «El tema es que España es una economía importante», dijo.