La patronal de Vigo rechaza unir las cajas, pero acatará lo que diga Feijoo

M. Á. Rodríguez / N. D. Amil

ECONOMÍA

El presidente dice que ultima su informe y pide que nadie «faga dano» a Galicia «tentando sacar proveito»

14 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Aunque la posición de los líderes de la patronal viguesa es claramente contraria a la fusión de Caixanova y Caixa Galicia, tanto la Cámara de Comercio como la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP) aguantaron un mes antes de comparecer en público para argumentar su oposición. Lo hicieron ayer presentando el informe de «una consultora madrileña», de la que no quisieron revelar el nombre, y apostando abiertamente por un crecimiento «separado» de las dos cajas gallegas, mediante el establecimiento de sistemas institucionales de protección (SIP o fusión virtual). Estas alianzas deberían cumplir dos condiciones: que se mantenga la galleguidad de las dos financieras y que ambas mejoren su solvencia.

Los presidentes de la CEP y de la Cámara, José Manuel Fernández Alvariño y José García Costas, aclararon que esta opinión se basa «en los datos disponibles», esto es, las cuentas oficiales de las dos cajas correspondientes al 2008, «las últimas auditadas y avaladas por el Banco de España», señalaron.

A renglón seguido afirmaron estar «seguros» de que el presidente de la Xunta «buscará lo mejor para Galicia». Dijeron en ese punto que «respetarán» su opinión, aunque están «convencidos» de que Feijoo no apostará por una fusión gallega. También recordaron que es a los órganos de gobierno de las dos cajas a quienes corresponde «tomar una decisión» y a la Xunta a quien le toca «vetar aquello que no considere oportuno».

Las cifras de la fusión

¿Por qué la fusión gallega es la peor de las soluciones posibles para los empresarios? Según precisa su informe, porque implicaría destruir 300 oficinas de las dos cajas en Galicia, 1.500 empleos en estas sucursales y 300 más en la obra social y en la dirección financiera. Pero también porque no mejoraría sustancialmente la solvencia de ninguna de las dos entidades y consumiría entre 4 y 6 años de trabajo para limar las «rugosidades de la operación». En este tiempo se desviarían «los mejores recursos» hacia el proceso.

Calculan también que la caja resultante restringiría inicialmente el crédito concedido «como mínimo entre 1.800 y 2.000 millones de euros, para no comprometer su solvencia». El «evidente adelgazamiento de la obra social, ahora duplicada en muchas ciudades» jugaría igualmente en contra de una fusión. Y otra consecuencia negativa sería la pérdida de depósitos, porque «muchos empresarios desviarían a otra entidad parte de su capital, ahora repartido entre las dos cajas, para diversificar el riesgo».

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, afirmó ayer en Pontevedra no conocer aún este documento, pero tras reiterar su llamada a la prudencia, aclaró que la Xunta «non vai a improvisar». «Estamos ultimando un informe baseado nos datos reais de balance, contas de resultado e previsións de crecemento das caixas -dijo-, e farémolo público preservando o segredo bancario». Aclaró que «terá como único obxectivo a Galicia», y advirtió que «o que intetente sacar proveito [de este debate] estaralle facendo un enorme dano a Galicia».

Feijoo anunciará su postura en pocas semanas y en ella garantizará «que Galicia non desapareza do mapa financiero español e teña unha ou dúas caixas de aforro solventes e entidades propias que resistan as políticas de concentración que agora se plantexan en toda España».

Apeló a la «dificultad» del informe que elabora la Xunta y al «rigor necesario en los datos» para pedir paciencia a la sociedad y los sectores afectados.