Los claroscuros de la cumbre del G-20

Tatiana López

ECONOMÍA

Los líderes logran algunos avances, pero también cosechan grandes fracasos.

29 sep 2009 . Actualizado a las 16:13 h.

«Hemos logrado la estabilización del mercado financiero». Con esta reflexión concluía el pasado viernes la última reunión del G-20, celebrada en la ciudad de Pittsburgh. La cita constituía el tercer encuentro entre los líderes mundiales desde que se reunieron por primera vez en abril del 2008 al comienzo de la crisis económica. Desde entonces, la organización ha logrado algunos avances, pero también muchos fracasos. Estos son algunos ejemplos:

Regulación de las primas de los banqueros. La promesa de poner límites a los bonus que perciben los ejecutivos de las entidades financieras sigue siendo una de las asignaturas pendientes del G-20. Desde la primera reunión del grupo, varios países como Francia, Alemania o Dinamarca han insistido en la necesidad de implementar estrictas regulaciones contra los sistemas de retribución aplicados hasta ahora, que premiaban los resultados obtenidos en el corto plazo, lo que llevaba a los ejecutivos a tomar decisiones arriesgadas. Esta postura ha chocado de frente con la oposición de EE.?UU. En la cumbre de Pittsburgh se ha decidido que las entidades deberían mirar los resultados de la gestión a largo plazo y ligar los bonus al éxito o fracaso de esta. Para forzar la aplicación de estos cambios, el G-20 propone algunas medidas correctivas como por ejemplo «requisitos de capital más flexibles para las entidades que implementen políticas de remuneración adecuadas». Aun así, la aplicación no es obligatoria y tampoco se han fijado límites concretos a las remuneraciones.

Estímulo de la economía a través del gasto público. La necesidad de gastar dinero público para activar las economías locales está presente en la mesa del G-20 desde su primera reunión. En total, se estima que los países miembros gastarán 5.000 billones de dólares en planes de estímulo hasta el 2010, lo que según los expertos debería traducirse en un incremento del 4% en el PIB mundial. Pero buena parte de ese dinero todavía no ha llegado a su destino y pocos países han querido detallar cómo van a cumplir con este objetivo. A este respecto, Pittsburgh ha servido para insistir en la necesidad de continuar estimulando la economía que, según se puede leer en la declaración final, «si bien ha mejorado [?] tiene su proceso de recuperación incompleto». Es por ello que el G-20 advierte sobre la inconveniencia de «retirar prematuramente los estímulos», a la vez que promete ir preparando una estrategia de salida. Una vez más, sin embargo, el documento falla en especificar cómo o dónde deben ser aplicados los estímulos o cuándo serán retirados. Además, los líderes tampoco hacen referencia al ingente déficit que este tipo de gasto público está creando en algunos países, entre ellos EE.??UU. y España.

Reforma del FMI. La esperada reforma del Fondo Monetario Internacional veía por fin la luz en la cumbre de Pittsburgh, donde las economías emergentes han sido las grandes vencedoras. Durante años países como China o la India han reclamado una mayor representación en el FMI en consonancia con su importancia económica. Finalmente, se ha acordado transferir un 5% de la cuota de poder desde los países más poderosos a los infrarrepresentados antes del 2011.

Regulación de fondos de alto riesgo y agencias de calificación. El acuerdo prevé regulaciones más estrictas en ambos capítulos, pero, como en otros muchos puntos, no concreta mucho más al respecto.