El deterioro económico no deja respirar a los autónomos. De enero a agosto, 112.697 emprendedores afiliados a la Seguridad Social se han dado de baja al resultarles imposible mantener abierto su negocio. El cese supone 500 trabajadores menos cada día. Pese a este negro panorama, en los ocho primeros meses del 2009 hubo 303.327 ciudadanos que decidieron instalarse por cuenta propia, pero el número de autónomos que se borró de la lista fue bastante más elevado. Llegó a 416.024 bajas.
El triste balance figura en un informe de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), que refleja que en este ejercicio se han borrado de la Seguridad Social un 9,4% más que en el 2008, mientras que el número de altas descendió un 14,3%. Para el presidente de ATA, Lorenzo Amor, el abanico de motivos que provoca el cese de los autónomos es muy variado, si bien todos responden a la angustiosa situación que atraviesa el colectivo.
El informe constata que el empleo autónomo «ha dejado de ser la salida para hacer frente al desempleo». «Antes, en las épocas de declive, el trabajo autónomo fue para muchos ciudadanos una alternativa eficaz para su reincorporación al mercado laboral», recordó Amor.