Bernard Madoff, el impopular banquero que durante años engañó a millones de clientes y acabó orquestando la mayor estafa de la historia, tenía en su salón un piano de cola para niños. Este, al igual que sus numerosas obras de arte, sus incontables antigüedades chinas o sus esculturas de hierro forjado, formaban parte de la decoración de las casas que el banquero poseía en Nueva York y en Miami y que ahora serán puestas a la venta por expresa orden del FBI.
Así lo aseguró ayer el agente que el pasado enero se encargó de arrestar al que sin duda pasará a los anales como el peor banquero de a historia. Entre las propiedades que en breve serán puestas a la venta destaca también un yate, en el que el ex presidente del Nasdaq solía navegar con su esposa, Ruth, con la que compartía una vida de lujo. La embarcación, bautizada por el financiero con el nombre de Toro , cuenta con todas las comodidades imaginables y los sistemas de navegación más avanzados del mercado.
Consideradas como la fortaleza de un hombre que ha pasado de ser el dueño de Wall Street a tener que cumplir una pena de 150 años en prisión por un delito de estafa, las residencias de Madoff siempre se caracterizaron por la abundancia de lujos. Entre los detalles que han trascendido a la prensa se sabe, por ejemplo, que tanto el banquero como su mujer disponían en su casa de Palm Beach, en la que solían alojarse, de un embarcadero privado de cien metros, al final del cual el matrimonio se hizo instalar un yacusi. Dentro de la vivienda, de estilo mexicano y construida en 1972, los Madoff contaban con varias colecciones de palos de golf centenarios y una de libros de Shakespeare fechada en 1895.
Desde que su marido fuera condenado poco se sabe de la vida de Ruth, quien se ha librado de la cárcel gracias a un pacto con el fiscal que le permitirá, además, conservar dos millones de dólares. El resto de su patrimonio será vendido.