Se da ahora dos meses para tener una apuesta firme para el futuro del sector financiero de la comunidad
05 ago 2009 . Actualizado a las 20:44 h.La Xunta está elaborando un informe sobre el coste real de una hipotética fusión entre Caixa Galicia y Caixanova. El documento, de acceso restringido, presupuesta tanto el coste real de este proceso de concentración para las dos entidades como los distintos escenarios en los que podría producirse. El informe ha sido encargado directamente por Presidencia de la Xunta y por Facenda.
Con el escenario de fusiones abierto oficialmente por el Banco de España a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), los cálculos del Ejecutivo gallego pasan ahora por tener una apuesta clara en dos meses. Hace apenas una semana se daba hasta primavera para tomar una decisión. La Xunta maneja estimaciones de las oficinas que sería preciso cerrar en Galicia con una fusión intrarregional, así como la reducción de personal que habría que afrontar y prejubilaciones.
La operación incluye una decisión sobre las posibles sedes centrales de la futura entidad fusionada, así como los delicados cambios que realizar en la nueva cúpula resultante.
Feijoo quiere llegar a octubre con los deberes de las fusiones de las cajas hechos. Facenda y Presidencia creen que no será antes cuando toque posicionarse y apostar por el nuevo escenario financiero autonómico. Sobre la mesa caben hasta tres posibilidades diferentes, con variantes. La primera es que todo quede como está. Galicia cuenta con dos cajas de ahorros posicionadas entre las 15 primeras de España y con ratios de solvencia y morosidad resistentes. Podrían incluso protagonizar compras por separado.
Las alternativas
Otra opción es una fusión a la gallega, la más consolidada entre los expertos del mundo financiero que apuestan por mover ficha y no dejar el tablero en su posición actual. Podría ser además un primer paso para afrontar el escenario siguiente: menos cajas, más grandes y posibilidades de uniones interregionales.
La tercera vía es acometer fusiones con otras comunidades, o bien para absorber entidades mas pequeñas, o bien para integrarse en un posible líder nacional. Esta es la opción que plantea Caja Madrid con Caixa Galicia y la CAM valenciana. Pero en la práctica haría desaparecer a la caja gallega. Esta opción cuenta con el plácet de altos dirigentes del PP en Madrid, pero los recelos del partido en Galicia.
La Xunta lleva semanas en contacto con el Banco de España para conocer de primera mano los datos reales de las dos cajas. Al margen de las cuentas públicas presentadas hasta ahora por ambas entidades, el Gobierno autonómico quiere conocer el trasfondo. A las máximas autoridades del regulador financiero se les han solicitado informes sobre la fortaleza real de Caixa Galicia y de Caixanova.
Hay un contacto «casi permanente», indicaba ayer una fuente conocedora de la situación. No es que la Xunta no se fíe de las cuentas publicas de las cajas, pero quiere saber la opinión del supervisor. Y manejar esta información antes de que sea pública para tener capacidad de reacción.
La Xunta mantiene mientras, como pauta, el silencio y la prudencia. El Gobierno no quiere responder a las críticas de la oposición y tampoco adelantar su jugada. «En esta partida -dice una fuente próxima al Gobierno-, intervienen más de 40 jugadores [hay 45 cajas en España], hay que estudiar los movimientos de todos, las fortalezas y debilidades, antes de dar un paso perdedor en lugar de ganador».