La publicación del dato del producto interior bruto estadounidense correspondiente al segundo trimestre del año ha desatado la euforia entre los principales analistas económicos de Estados Unidos. Y es que, pese a que la primera economía mundial se contrajo un 1% entre abril y junio, el dato da indicios de una clara estabilización. En el primer trimestre del año, la caída había sido del 5,5% y las previsiones para este segundo eran peores que el dato publicado (se manejaba una contracción del 1,2%).
En este contexto, las principales voces del panorama económico estadounidense dan ya por seguro que la recuperación está en ciernes. Así lo afirmó ayer el asesor en materia económica de la Casa Blanca, Lawrence Summers, para quien es «muy, muy probable» que el crecimiento se reanude en la segunda mitad del año, luego de una contracción de la actividad económica menos aguda de lo previsto en el segundo trimestre. Summers basó su predicción en la necesidad del sector industrial de reconstruir sus inventarios tras una reducción masiva de sus existencias y en el impacto positivo del plan de incentivos para la compra de vehículos nuevos, que superó todas las expectativas.
Greenspan lo avala
Las palabras del asesor económico de Barack Obama encontraron eco en el antiguo presidente de la Reserva Federal (Fed), Alan Greespan, que aseguró que aunque la recesión no ha finalizado su final está «muy cerca». En una entrevista televisada, Greenspan aseguró que la salud del sistema financiero ha mejorado considerablemente, después de que el colapso de las grandes entidades bancarias y de inversión provocara la mayor crisis económica desde la Gran Depresión.
«El colapso, en mi opinión, está ahora detrás de nosotros», señaló Greenspan, que dijo estar «casi seguro» de que la economía estadounidense había «tocado fondo» y que la recuperación comenzó en julio. La única nube que amenaza aún las previsiones económicas en EE.?UU. es el desempleo, que se sitúa en el 9,5% y cuya tasa podría alcanzar las dos cifras en agosto, aunque ya con un ritmo de destrucción de empleo más contenido.