La patronal reclama un contrato único que acabe con la eventualidad endémica del mercado de trabajo
ECONOMÍA
La patronal fue la primera que reclamó una reforma laboral, redoblando sus quejas sobre lo caro que era crear empleo. Las reivindicaciones que abanderó Gerardo Díaz Ferrán, como presidente de la CEOE, chocaron no solo con el Ejecutivo, sino con sindicatos y partidos como Esquerra o IU, que denunciaron la intención última de la patronal de llegar al despido libre. El PP, por su parte, defendió la reforma, pero sin concretar cómo hacerla, mientras que CiU llegó a plantear en el Congreso una resolución en ese sentido, en la que demandaba, entre otras cosas, el cierre de la brecha existente entre los contratos temporales y los indefinidos.
Ese discurso es el que se ha ido consolidando en las últimas semanas. Tanto es así que, por ejemplo, a la hora de plantear la necesidad de suprimir el actual menú de contratos con indemnizaciones por despido muy diferentes y refundirlos en uno único, han coincidido voces dispares, desde el ex responsable de la Oficina Económica de la Moncloa y presidente de la patronal de constructoras, David Taguas, hasta un centenar de los más prestigiosos economistas del mundo académico, que en abril firmaron una «propuesta para la reactivación laboral en España».
Ayer mismo, en su intervención en la reunión del Círculo de Economía, Taguas insistía en que la reforma -que solo afectaría a quienes se incorporen al mercado de trabajo, ya que no tendría efecto retroactivo- debería centrarse en reducir la temporalidad, porque «reduce la productividad y es poco equitativa, pues en los dos últimos trimestres solo un 5% de los indefinidos han perdido su trabajo, frente al 32% de los temporales».
Los expertos proponen crear un único contrato indefinido para todas las nuevas altas laborales, con una indemnización por año de trabajo que se incremente con la antigüedad, partiendo -por ejemplo- de una «indemnización ligeramente superior a la actual de los contratos temporales», fijada en ocho días por año trabajado, e ir aumentándola hasta alcanzar un valor «alrededor de la media europea», pero por debajo de los 45 días que se abona ahora a los indefinidos por despidos improcedentes. Quien ha ido más lejos ha sido la patronal, al hablar esta semana de fijar la indemnización en un máximo de 16 días por año.