Los administradores alertan de que las filiales de Martinsa-Fadesa no deben ser garantía en el concurso
ECONOMÍA
Los administradores concursales de Martinsa-Fadesa dejan claro en la última documentación presentada que las sociedades filiales de la promotora no deben ser garantías en el proceso, ya que pueden ocasionar desigualdad entre los acreedores. «Las entidades filiales no tienen interés societario propio distinto del de Martinsa-Fadesa», detallan al juez que lleva el concurso y le advierten de que «carecen de toda autonomía empresarial real».
Para la administración concursal la promotora tiene un patrimonio propio, que es el de sus filiales, «al que no cuentan, en principio, con acceso los acreedores concursales», pero también advierten de que algunos «se han procurado acceso por mecanismo privilegiado, con exclusión del resto», lo que crea unas preferencias sobre bienes que consideran injusta y que piden al juez que rectifique.
La última documentación presentada en el concurso exige que se suspenda el acuerdo de refinanciación de la deuda, ya que alega que «no sirvió para evitar la insolvencia de la concursada» y recuerda que solo supuso «la constitución de nuevas garantías», pero que no reportó «inyección de liquidez alguna para Martinsa-Fadesa». Este es el argumento principal en virtud del cual se pide la anulación del contrato de refinanciación, al tiempo que sigan vigentes las medidas cautelares adoptadas, sobre todo por la situación de algunas entidades que defienden como «rebeldía forzada» y que podría buscar «que se pudieran ejecutar las garantías constituidas» antes de un año.
Los administradores revelan que algunas entidades han comunicado sus créditos a través de un «apoderado con facultades limitadas y con caducidad en el mandato», una estrategia que tiene el objetivo claro: «Una dilación del procedimiento de medidas cautelares y, por qué no decirlo, del incidente concursal que iniciamos mediante la presente demanda».