La canciller alemana, Angela Merkel, apodada hace tan solo dos meses como la Señora No en los pasillos europeos por su grandes reticencias a apoyar programas de estímulos económicos, se convirtió ayer casi en una pionera en Europa al anunciar «el mayor plan de reactivación de la historia de la República Federal de Alemania». Flanqueada por el ministro de Asuntos Exteriores y vicecanciller, Frank Walter Steinmeier, y por el jefe del Gobierno bávaro, Horst Seehofer, Merkel recurrió a la retórica para resaltar las medidas aprobadas, en el marco de una reunión que duró seis horas y que finalizó en la medianoche del lunes. «Defender el empleo es lo que nos guía», dijo la canciller durante una rueda de prensa celebrada en Berlín. «El programa tienen en cuenta la dimensión de la crisis y la determinación del Gobierno», añadió.
Tanto Merkel, como su futuro rival en las urnas, el ministro Steinmeier, insistieron en que el Ejecutivo de gran coalición hará todo lo posible para que el país, además de superar la tormenta, salga fortalecido de ella.
El histórico plan de reactivación económica, dotado con 50.000 millones de euros distribuidos en dos años, se apoya en dos grandes pilares: un programa de inversiones de unos 18.000 millones de euros y recortes de impuestos y de cotizaciones por un valor de 9.000 millones de euros. Este nuevo programa se suma al aprobado en noviembre por valor de 31.000 millones de euros. Entre ambos representan el 1,5% del PIB de la mayor economía europea
El Gobierno dio también luz verde a un plan de rescate para la industria germana, similar al diseñado para socorrer a la banca, dotado con un fondo de 100.000 millones de euros de garantías a las empresas con problemas de financiación. El programa de inversiones, con el que el Ejecutivo espera darle un impulso a la economía gracias a su efecto multiplicador, se concretará en las infraestructuras municipales y en la modernización de instituciones educativas, además de construcción y renovación de carreteras y vías férreas.