Más de 90.000 familias siguen consumiendo de noche luz sin el límite de potencia que marca la nueva tarifa nocturna
ECONOMÍA
Los primeros recibos con la nueva y polémica tarifa de discriminación horaria, que reemplazó a la desaparecida tarifa nocturna el pasado 1 de julio, han comenzado a llegar a los 156.000 domicilios afectados en Galicia. La subida media estimada no excede el 5%. Pero los datos son todavía ficticios. La gran novedad del nuevo sistema es la obligación de contratar la potencia del pico máximo de consumo diario, mientras que la vieja fórmula permitía pagar un mínimo y consumir en hora valle (de noche) sin límites.
Galicia es la comunidad española con más clientes de tarifa nocturna, casi el 17% de toda España, y a Unión Fenosa no le ha dado tiempo de adaptar todas las viviendas. Más de 90.000 familias todavía no tienen limitada su potencia durante la noche, por lo que disfrutan de una «barra libre» ficticia que desaparecerá antes de diciembre. Ese es el plazo que calcula la compañía para cambiar los equipos.
Dicho de otra forma, solo el 41% de las viviendas están facturando su consumo en regla. En el resto no se han eliminado todavía los contadores (por lo que siguen disfrutando de toda la potencia por la noche) ni se han modificado los interruptores del control de potencia (ICP) para hacerlos coincidir con la nueva tarifa.
Además, las familias deben gastar de media 300 euros para adaptar sus viviendas. O bien cambiando las resistencias de los acumuladores de calor (para que empleen más tiempo de carga y consuman menos) o bien instalando dobles circuitos y discriminadores de consumo para controlar la potencia desde el propio cuadro eléctrico de casa. En total, los gallegos se gastarán más de 47 millones de euros en estas correcciones. Y Unión Fenosa invertirá cerca de 24 millones en sus adaptaciones. Donde todavía no es posible medir el consumo exacto, el Gobierno obliga a las compañías a cobrar un 61% de la facturación con la tarifa de hora valle y un 39% en hora punta.