Acciona y ACS se adjudican una autopista en Canadá por mil millones de euros

Julio Díaz de Alda

ECONOMÍA

20 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Un consorcio formado por Acciona y ACS se ha adjudicado por mil millones de euros la construcción y gestión por un período de 34 años de la A-30, una importante autopista de peaje en Canadá. Es, para ambos grupos, su primer gran contrato de este tipo en Norteamérica. Las autoridades de Quebec firmaron ayer el acuerdo, que se hará público en breve. La adjudicación coincide en el tiempo con el anuncio de José Manuel Entrecanales de que aspiran a que «en diez años, la compañía logre en los mercados internacionales un 70% de su negocio». El también presidente de Endesa adelantó que Acciona prevé cerrar antes del próximo día 26 la venta de activos de la eléctrica a E.On, y que se prepara para que el 18 de octubre entre en funcionamiento la nueva firma de renovables que conformará con sus activos y los Endesa.

La adjudicación de la A-30 incluye el diseño, la construcción, la operación y el mantenimiento, la rehabilitación y la financiación de 42 kilómetros de una autopista de dos carriles por sentido entre Montreal y la frontera canadiense con Estados Unidos.

El consorcio lo forman, en el capítulo de la construcción, Acciona y Dragados (ACS), ambas al 42%. A estas se unirá la compañía local DJL, con un 16%. En lo que se refiere a la concesión, el negocio se repartirá al 50% entre Acciona e Iridium, la filial de concesiones del grupo presidido por Florentino Pérez.

Rentabilidad

Aunque la rentabilidad del proyecto es aún una incógnita, este tipo de obras acostumbran a reportar un retorno de entre el 8 y el 11% anual sobre la inversión inicial de la construcción.

Acciona, que celebraba ayer su junta general de accionistas, quiere centrar sus esfuerzos en infraestructuras, energía y agua -«los tres grandes retos de la humanidad», dijo Entrecanales-, siempre bajo la premisa de la sostenibilidad como eje prioritario de su política. El ejecutivo apuntó que las actuales tensiones energéticas, generadas por un problema de exceso de demanda, en nada se parecen a las crisis de 1973 y 1979, desatadas por un estrechamiento de la demanda. De ahí, destacó, la necesidad de apostar por fuentes alternativas, máxime en España.