Bendoiro clama por una solución ante los desbordamientos del río

La Voz LALÍN/LA VOZ.

DEZA

Dicen que la situación se agravó al ir a parar al Mosqueiros las aguas pluviales de Lalín 2000 y de la autopista AP-53

15 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

Los desbordamientos del río Mosqueiros han agotado la paciencia de los vecinos de A Laxe, en Bendoiro, que llevan años reclamando una solución que no acaba de llegar. El pasado noviembre presentaron un escrito ante el Concello exponiendo de nuevo la situación: no obtuvieron respuesta, pero un mes después -el 31 de diciembre- se producía una nueva inundación del lugar, que obligaba incluso a derribar el muro de una finca para permitir la salida del cauce de agua y evitar mayores inundaciones a las seis viviendas directamente afectadas, más el albergue de peregrinos.

En el escrito expone que el río «ten continuos desbordamentos ao chover, debido aos sedimentos que a auga arrastra, a canalización das augas do polígono Lalín 2000, da autopista AP-53 e a toda a maleza que hai a ambos lados»: añadían que cuando hay tormenta o llueve el río se desborda, por lo que demandaban la limpieza del río Mosqueiros entre la autopista y la N-525 para evitar daños durante el invierno, y en todo caso, que el Concello tramitase el escrito ante el organismo correspondiente. No se adoptó ninguna medida, y la consecuencia fue una nueva inundación para acabar el año.

Uno de los afectados explicaba ayer que cuando se construyó la AP-53, cedieron terrenos para construir un estanque donde almacenar el agua procedente del vial y de Lalín 2000, pero es insuficiente. Añade que Crespo se comprometió en su día a limpiar el río, cuya profundidad ha descendido mucho por los sedimentos que arrastran las aguas pluviales de esas dos infraestructuras y de la red de caminos de la parcelaria de Santiso: el problema se agravará con las pistas de la concentración de Bendoiro «que arrastrarán todas as terras ao río, que xa non ten máis para onde ir». Las promesas de Crespo se quedaron en eso, y en las últimas reuniones en la parroquia le reiteraron el problema, pero arguyó que Augas de Galicia no permite tocar el cauce: «E se o Concello non nos bota unha man, a ver qué imos facer nós solos», se lamenta.