Eder fuera de combate, además de sancionado, Adrián Padrón y Jaime Noguerol entrenándose al margen del equipo, Adrián Quintairos e Ismael entre algodones y Claudio recuperándose poco a poco. Es el parte de guerra de un Club Deportivo Ourense que debe aprovechar al máximo el descanso a la mitad de una Tercera División que domina en la tabla.
Una pausa que podríamos considerar oportuna a todas luces, pero también atípica por todo lo que ha rodeado al asueto. Y es que la incertidumbre en la que vivió la plantilla tampoco es buena para un trabajo eficaz, por no hablar del estrés en la demora de los cobros de sus salarios.
Otro que sigue pendiente de su futuro es Toño Dacosta, que además se ve obligado a doblar funciones, al frente del primer equipo y del filial. Por activa y por pasiva, el técnico ha reiterado su condición de empleado del club, pero no vive una situación muy lógica, a la espera de que se aclare su futuro inmediato y pueda planificar su trabajo, ya sea en la defensa del liderato en Tercera o en agotar las posibilidades de salvación de un filial al que este año le ha tocado bailar siempre con la más fea, con defectos en la planificación de su campaña e incluso sin cobrar sus modestas gratificaciones desde la temporada anterior.
Aunque Seoane pensaba en que fuera el nuevo presidente el que decidiera sobre la dirección técnica de la primera plantilla, conviene no aguardar mucho más para confirmar quien recogerá el testigo de Patxi Salinas para la segunda vuelta del torneo.