Encajó 51 puntos en los últimos quince minutos ante el Girona
09 dic 2011 . Actualizado a las 02:52 h.Tercera derrota consecutiva para un Breogán que cotiza a la baja en el devenir de la LEB Oro. Los gallegos se fueron de vacío ayer de Fontajau después de hundirse en los últimos minutos del encuentro contra el Girona. Por primera vez en la presente temporada, los de Pepe Rodríguez presentan balance negativo de derrotas.
El Breogán realizó un gran arranque de partido. Un 7-15 de salida a su favor, amparado en un ataque muy fluido, obligó a Zan Tabak a solicitar un tiempo muerto para detener la sangría. La medida surtió efecto y, de la mano de Marc Fernández, los locales se aproximaron en el marcador.
Entonces, el encuentro entró en una fase de equilibrio, en la que ambos rivales padecieron enormes problemas para anotar. No obstante, el Breogán no soltó la delantera hasta que Middleton, que cuajó una grandiosa actuación ayer, dio un empujón al Girona. Tanteador bajo y espesura ofensiva fueron los dos ingredientes principales de un primer período en el que los lucenses consiguieron secar a Ordín y Pino, dos de los referentes del ataque de los catalanes.
Después del descanso, los visitantes regresaron con bríos. El choque parecía seguir por los mismos derroteros que en el primer tiempo. Un nuevo estirón en el marcador (33-42) obligó a Zan Tabak a solicitar otro tiempo muerto a falta de quince minutos. Era fundamental encontrar un revulsivo para evitar que el triunfo se escapase a Galicia. Y entonces, el panorama cambió por completo.
Apagón
La entrada de Jordi Vallmajó, ex del Breogán, en el campo supuso un soplo de aire fresco para los locales. El base gerundense ordenó a su equipo en ataque y desató un torbellino que permitió a los locales firmar un brutal parcial a favor en el tramo final del tercer cuarto.
Los de Tabak se habían adelantado en el marcador. Y, además, no parecían dispuestos a levantar el pie del acelerador. El Breogán, desbordado, contempló con impotencia cómo el encuentro se le escapaba de las manos. El Girona había encontrado la manera de anotar con una fluidez inusitada y, a pocos minutos de la conclusión, disfrutaba de una renta impensable durante muchos minutos (68-55).
El conjunto lucense se encomendó a las acciones individuales de Ogirri y Feldeine para intentar una remontada desesperada. Los de Pepe Rodríguez volvieron a aproximarse en el marcador, pero los catalanes mantuvieron la sangre fría para administrar la ventaja y caminar con paso firme hacia su sexto triunfo de la temporada.
En los últimos quince minutos del partido, el conjunto de Zan Tabak había anotado 51 puntos, unos dígitos brutales, ante los que los azules no pudieron responder.