Visita a un Valladolid al que no derrota en el estadio José Zorrilla desde hace ocho años
04 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Decía Manuel Pablo que para comprobar el calado de la maldición que atenaza al Dépor en Valladolid solo había que recordar que en el estadio José Zorrilla había caído «el mejor Dépor». Se cumplen ocho años de la última victoria coruñesa, pero no parece que vaya a necesitar su versión delicatesen para ganar esta noche, aunque el partido recuerde más a Primera División que a Segunda. Con que el cuadro de Oltra ofrezca la imagen seria, solvente y aseada de la pasada semana contra el Almería quizá le baste para exorcizar meigas.
Así, por encima de las rachas, al Dépor le interesa apelar a la regularidad y encontrar por fin esa velocidad de crucero que ya ha conducido al Hércules, al Almería o al propio Valladolid a las primeras plazas. Si ganan en su campo maldito, los coruñeses darían un puñetazo en la mesa. Sería su quinto triunfo en siete jornadas y por fin estarían en disposición de dejar constancia sobre el césped de aquello que llevan cantando desde la pretemporada: que son los grandes favoritos para subir.
Antes del resultado, Oltra desvelará la primera incógnita del choque: ¿volverá el discutido Aythami al centro de la defensa o repetirá el frágil Zé Castro? Todo parece a favor del primero, para quien pesa la confianza sin límites demostrada por su entrenador en las catorce primeras jornadas. Solo fue sustituido a dieciséis minutos del final en Alcoy. El resto lo jugó todo.
El portugués apela a su buen partido del pasado viernes, a la búsqueda de soluciones a la sangría defensiva (21 goles encajados) y hasta parece que merezca una especie de desagravio de la fenomenal bronca que recibió de su técnico nada más retirarse del campo. Pero, en realidad, solo ha jugado otros dos encuentros como titular en el campeonato (contra el Hércules y el Guadalajara) y siempre por la ausencia de los titulares Colotto y Aythami.
El resto del once parece inamovible, con Guardado a los motores, Álex Bergantiños como escoba, las apariciones de Juan Domínguez y Lassad en racha. El delantero francés ha marcado en las cuatro últimas jornadas en que su equipo anotó. «Las cifras no significan nada», aseguró en relación a la maldición de Zorrilla. Al menos en su caso deben convertirse en el primer paso del Dépor hacia el triunfo.