El Celta ofreció la versión que cabía esperar, la de un equipo atrevido, que apostó por buscar siempre la portería rival. Disfrutó de muchas ocasiones, pero esta vez le falló la pegada de otras tardes, hasta que salió al campo Fabián Orellana, que revolucionó el partido en los minutos finales.
El chileno sacó a relucir su enorme calidad en las acciones individuales y tras varias jugadas en las que demostró su clase puso la guinda en la jugada del gol, en la que sentó a dos defensas antes de batir a Aranzubía con un disparo cruzado. Pero después de ejercer de ángel celeste empatando el duelo, lo estropeó un minuto después al no soltar la pelota y perderle en una zona peligroso, propiciando el disparo espectacular de Lassad para adelantar al Deportivo en el que sería el tanto definitivo de la victoria blanquiazul. Orellana sacó también aquí su cara contraria, la de demonio.
Aspas, por activa y por pasiva
Fue el protagonista durante toda la semana y no podía serlo menos en el verde. Herrera apostó por sacarle de cara confiando en su estado de forma y no decepcionó, aunque le faltó el gol. Se rompió su racha de siete partidos consecutivos marcando. Pero fue el jugador más activo en el ataque vigués, buscando siempre la pelota y sacando su magia de la chistera para buscar huecos en la poblada defensa rival. Hizo pases imposibles.
David y Bermejo, sin gol
Dos jugadores que viven para el gol y que no estuvieron finos en el remate. David Rodríguez apenas apareció en una buena acción en la que ganó la línea de fondo y envió el pase de la muerte que se encontró a Aranzubía. Bermejo tuvo un día negro. No se sintió cómodo en este derbi y además falló un par de ocasiones bastante claras.
Jonathan Vila y su autogol
Se puede decir que el defensa céltico tuvo mala fortuna de que el balón tropezase en él antes de colarse en la portería, pero lo cierto es que el porriñés llegó tarde a la marca y Riki pudo dar el taconazo con mucha facilidad al no tener oposición. El central tuvo además muchos problemas en los apoyos al lateral.
Oier cedió su pasillo
Tuvo muchos problemas el navarro sobre todo en la primera mitad con las incursiones de Salomao por su banda.
De Lucas, omnipresente
Junto a Iago Aspas, fue el jugador más entonado del ataque antes de que llegasen los cambios. Participó continuamente en las acciones de los celestes con balón, con buenos pases al corazón del área. Igual que sus compañeros, no encontró puerta y tuvo ocasiones muy claras.
Oubiña le puso cordura
Con sus galones y su experiencia en este tipo de partido supo llevar la batuta del Celta en el centro del campo y trabajó mucho en los apoyos defensivos. El partido de ida y vuelta de la segunda parte ya no se adaptó a sus características.
Álex, bien en la construcción
A pesar de su juventud, Álex López pareció un jugador con muchas tablas. Asumió el rol de construir el juego celeste en el centro del campo, buscando siempre caminos para lanzar el juego de su equipo hacia las posiciones más ofensivas.
Yoel
Encajó dos goles en los que poco pudo hacer, se sacó una buena mano en un disparo de Lassad desde fuera del área y atrapó sin problemas diferentes lanzamientos lejanos y balones bombeados al área. Ni fue salvador, ni tuvo culpa en la derrota.
Catalá
No cometió errores de bulto aunque tampoco tuvo que intervenir demasiado. Partido discreto para el defensa.
Roberto Lago
No brilló a la altura de otras tardes. Se prodigó con frecuencia en incorporaciones por la banda, pero en ningún momento consiguió enviar un centro con aviesas intenciones al corazón del área deportivista.
Joan Tomás
Buscó darle más verticalidad al juego al salir en el segundo tiempo.
Bellvís
Tuvo el privilegio de disfrutar del derbi en el campo, aunque fuese muy pocos minutos.