El derbi bien vale más de 5.000 kilómetros

M. Piñeiro

DEPORTES

Dos gallegos cruzarán Europa con el único pretexto de ver in situ el primer Dépor-Celta desde el 2007.

09 nov 2011 . Actualizado a las 14:58 h.

5.000 kilómetros y un pico son un obstáculo menor cuando se trata de un Deportivo-Celta. O al menos así lo ven dos gallegos aficionados blanquiazules, dispuestos a la paliza de viajar ex profeso a A Coruña para animar a su equipo en el primer derbi desde el 2007. El ferrolano David Paredes y el alemán hijo de emigrantes Manuel Bengoechea llegarán desde Goteborg (Suecia) y Kreuztal (Alemania), respectivamente, para presenciar el partido más esperado.

«Cuando les digo a mis amigos de fuera de España que voy a ir un fin de semana a casa para ver un partido de fútbol me miran como diciendo '¿De dónde has salido?', y cuando les digo que es un partido de Segunda división es todavía peor», asegura David cuando le explica a sus compañeros de estudios en la Chalmers University of Technology de Goteborg lo que va a hacer el próximo fin de semana. «Mi mujer Jenny me dio una sorpresa con el viaje para ver el derbi, porque quería ver al Dépor otra vez en Riazor», cuenta Manuel, nacido en Alemania de un matrimonio emigrado hace 40 años pero socio («tengo el número 25.493») y aficionado desde la distancia.

A David el derbi, en cierto modo, le persigue. «Una de las cosas que más pena me daban desde el principio de mi experiencia Erasmus era perderme esta temporada tan especial en el estadio, así que desde que llegué a Göteborg tenía rondando por la mente la idea» de venir este fin de semana. Pero el destino quiso que en Goteborg tuviera un particular aperitivo: «Uno de mis primeros días en Suecia asistí al partido que enfrentaba al equipo de mi ciudad, el IFK, contra el Malmö, en lo que está considerado como uno de los principales derbis de la Liga sueca. Yo sabía que la camiseta del IFK es de rayas blanquiazules verticales, como la del Dépor, pero lo que no supe hasta que empecé a ver aficionados del Malmö es que la suya es de color celeste, casi idéntica a la del Celta».

Para Manuel, se trata de un asunto familiar. «También voy a ver a mi tía que vive en A Coruna y eso es una victoria grande para mí», explica. Además de ser socio, ha hecho proseletismo deportivista por tierras germanas. Su mujer es una gran aficionada y ha convertido también a sus sobrinos. «Mi familia política no conocía el Dépor. Dicen que es una afición maravillosa y estupenda», y envía una foto de su padre con unos auténticos niños alemanes deportivistas. Desde que nació hace 30 años vive en Alemania pero no será la primera vez que visita Riazor: «Ya vi el 2-1 al Sabadell al principio de temporada».

Tanto David como Manuel piden a las aficiones «que se lleven bien» y que «la rivalidad se quede en el campo y en forma de cánticos, pero que nunca llegue a las manos». ¿Con qué se volverían contentos a sus casas después del partido? «Me encantaría ver un buen juego del Dépor, capitaneado por la magia del Flaco, y que se le diesen al menos unos minutos a jugadores como Rochela o Seoane», dice David. Manuel se conforma con «un partido espectacular» y el respeto entre las aficiones. El ejemplo de estos dos aficionados, como muchos otros que viajarán desde puntos más cercanos a A Coruña, así lo exige.