Majestuoso Gebre, premio cuestionable

Xosé R. Castro

DEPORTES

03 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El gran Gebre se llevó el Príncipe de Asturias. Un galardón con una escala de méritos cuestionable, aunque en esta ocasión sí ha sido justo.

Mírense por donde se miren los valores, en el etíope residen todos. En lo deportivo, con plusmarcas mundiales de todos los colores, distancias y tamaños, y en lo humano, con una vida dedicada a ayudar a su país a ser un poco más feliz a través de su fundación y de permanecer toda una vida en Adís Abeba. Pero llama la atención que ante uno de los mejores deportistas de todos los tiempos se plante un futbolista cuyos días en la cresta de la ola hace tiempo que han pasado. Y eso es lo que pone en cuestión unos premios antaño prestigiosos. Fue sin Raúl cuando el fútbol español alcanzó la gloria. Su salida de la selección coincidió con la irrupción de una generación que ha hecho historia con títulos y con un modelo que en su día ya ensalzó el mismo jurado que anualmente se pone de tiros largos en el Campoamor.

Si el fútbol se organiza por categorías, en los premios debería pasar algo parecido. En el saco de los nominados tienen que estar los mejores, por cuestiones puntuales y por proyección. Los méritos deben estar por encima del tirón mediático o de la disponibilidad de un galardonado para recoger el premio y darse un baño de gloria. Por eso entre Gebre y Raúl hay dos mundos y un montón de gestas de diferencia.