Un colegiado de Regional pita el Beira Mar - Sporting de la Primera lusa
22 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«El mejor del partido fue el árbitro». Si alguna vez este comentario dio idea de lo malo que resultó un encuentro, esa fue ayer. El rotativo portugués Record resumía así en su web lo ocurrido sobre el césped del Estadio Municipal de Aveiro, donde el Beira Mar y el Sporting de Lisboa perpetraron un partido de fútbol que concluyó con empate a cero.
Los dos puntos perdidos y el pobre juego del aspirante al título de la Liga lusa se convirtieron en un detalle menor frente a la actuación del colegiado. No por mala, sino todo lo contrario. Sorprendió que el arbitraje de Fernando Idalécio Martins estuviera a la altura de un choque de Primera: el trencilla es de Regional, además de aficionado del equipo de casa. Su aparición sobre el césped del recinto aveirense fue el último recurso para que el partido pudiera disputarse. A la hora de comienzo del duelo, ni siquiera había árbitro.
El designado para dirigir el encuentro, se había borrado después de recibir duras críticas por parte de la directiva del conjunto lisboeta. Joao Ferreira había pitado varias veces al Sporting la pasada campaña y sus actuaciones no habían dejado muy contentos a los leones. Tanto que el presidente del club, Luis Godinho, mostró su «incredulidad y enfado» por la elección de Ferreira y proclamó que no toleraría «la falta de imparcialidad» del colegiado.
No tuvo que hacerlo porque el juez designado se negó a saltar al campo bajo presión y tampoco hubo forma de convencer a alguno de sus compañeros de categoría, ni tampoco a los de Segunda división, para que lo sustituyeran.
Reglamento peculiar
La situación pronosticaba un desenlace cómico. El reglamento de la competición recoge que si no hay árbitros oficiales y los equipos no se ponen de acuerdo para saber quién dirige el encuentro, el club dueño del campo debe de solicitar por megafonía un candidato para pitar el partido. Al delegado de la Liga le correspondería entonces elegir al más preparado de los candidatos presentes. Si no aparece ningún colegiado con título en el estadio, cualquier espectador podría hacer de trencilla. Y en último caso, serían los capitanes de ambos conjuntos quienes asumirían el papel.
Hasta el último momento, no estuvo claro que el Beira Mar y el Sporting fueran a ser capaces de llegar a un acuerdo que interrumpiera tan disparatada cadena de mando. La esperanza llegó con la aparición de un tal Sergio Cruz, natural del territorio neutral de Setúbal, pero el representante de la competición descubrió que este carecía de título.
Al final, le tocó a Fernando Idalécio Martins, un aveirense que jamás había pasado de pitar en categorías regionales. Y lo hizo bien, porque los jugadores se lo pusieron fácil. Hubo más bostezos que pitidos. Apenas dos amarillas. Una, por una entrada al ex sevillista Capel, que nunca pensó verse en una así.