Mientras los equipos dan la vuelta de honor a los Campos Elíseos -con el Movistar el primero porque ha quedado el último en la clasificación- yo ya estoy deseando que llegue el Tour del 2012. El actual, a pesar de la aparente falta de lucha entre los favoritos hasta la última semana, me ha dejado plenamente satisfecho; por eso quiero que llegue ya el siguiente. Del trazado solo se sabe que empieza en Lieja y acaba en París; y de la participación poco se puede decir con la de cosas que pueden pasar en 11 meses; para empezar lo que vaya a decidir el TAS sobre Contador. Lo que está claro es que en Lieja estáran los mejores ciclistas del mundo dispuestos a darlo todo. No solo los aspirantes a la general, sino también los mejores gregarios, velocistas, rodadores, contrarrelojistas y guerrilleros cazaetapas.
Por eso el Tour nunca puede defraudar al verdadero aficionado al ciclismo. El que solo lo vive por lo que hagan los españoles entiendo que ahora esté triste. Y lo mismo pasa con quien, sin importarle la nacionalidad del ciclista, solo se fija en las etapas de montaña, ya que de este Tour solo le habrán gustado las dos alpinas. Pero en el Tour hay batalla en cada pedalada: en las luchas diarias entre escapados y pelotón, los ataques de los clasicómanos en las etapas de media montaña, la preparación de los esprints o la disputa de las otras clasificaciones.
Todos los que han cruzado ayer la meta han acabado vacíos, incluso los que no he citado ni una vez durante las transmisiones de Eurosport; porque hay ciclistas que bastante tienen con acabar sin haber tenido protagonismo, ni siquiera haberse metido en escapadas o haberse asomado por la cabeza del pelotón a tirar.
Del vencedor ya he escrito suficiente otros días; se lo merece más que nadie y no puedo dismular mi alegría al verlo de amarillo. De los Schleck, lo de siempre: por mucha calidad que tengan subiendo, necesitan mejorar en las contrarreloj y apostar solo por uno de ellos. Y de Contador, dejando aparte lo que decida el TAS, se supone que habrá sacado conclusiones y que si está el 30 de junio del 2012 en Lieja será para vencer; si antes ha ganado carreras, fenomenal, pero sin que ello suponga gastar la munición que necesitará intacta en julio. Y atención al contraataque local: Voeckler ha estado inmenso, pero no creo que le interese centrarse solo en el Tour porque nunca lo va a ganar y sí otras carreras; en cambio ahí está Pierre Rolland, un chaval que hace tres temporadas apuntó buena maneras pero parecía estancado, quien por edad y cualidades está obligado -en Francia lo necesitan como agua de mayo- a poner el Tour como su único objetivo.