El exadministrador califica de ejemplar la sentencia del Celta

vigo / la voz

DEPORTES

Francisco Prada considera que «el juez deja claro que el fútbol tiene que atenerse a las mismas reglas que el resto de las sociedades»

09 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Uno de los administradores concursales del Celta que había solicitado la declaración del concurso de acreedores del club vigués como culpable había sido Francisco Prada, quien tras conocer la sentencia dictada por el juez de Pontevedra Roberto De la Cruz Álvarez, la califica como «muy clara y ejemplarizante».

En dicha sentencia, además de calificar como culpable el concurso, se condena al expresidente del Celta Horacio Gómez Araújo y a su director general, Alfredo Rodríguez, a dos años de inhabilitación para administrar bienes ajenos. Prada cree que es una condena ejemplar, porque «además de que está construida con un lenguaje muy claro explicando todo lo sucedido, derrumba la tesis que sostenía la defensa de que el fútbol es un campo en el que se puede obrar con reglas diferentes, y el juez deja claro que no es así, sino que los clubes que son sociedades anónimas tienen que atenerse a las mismas reglas que el resto de sociedades», indicó el abogado.

Francisco de Prada opina que «la sentencia pone de manifiesto los hechos que han llevado a la calificación de culpable para los imputados, tras un proceso en el que las partes aportaron muchas pruebas, que en el caso de la defensa no sirvieron para ocultar los delitos cometidos».

El abogado ourensano opina que aunque todavía tendrá que pronunciarse la Audiencia Provincial de Pontevedra sobre el recurso que Gómez y Rodríguez Millares ha anunciado que presentarán, «la argumentación del juez es técnicamente difícil de desmontar», por lo que cree que no cambiarán las cosas. Por su parte, anuncia que la administración concursal ha decidido que no elevará ningún recurso a la sentencia.

Por último, señala que la sentencia es «más moral que efectiva», en referencia a que la condena ha sido la mínima, como ya había ocurrido con Iñaki Badiola en el concurso culpable de la Real Sociedad.