Era una tarde tan corriente, el partido que Federer había jugado una y mil veces en Wimbledon, que nada hacía sospechar que escondiese la sorpresa del torneo hasta hoy. El suizo gobernaba su cita de cuartos ante Jo-Wilfried Tsonga por 6-3 y 7-6 (3) con la suficiencia que acostumbra. Pero un clic lanzó al francés algo más al ataque, y el escenario cambió. Restó con precisión, jugó sin miedo alguno, buscó algo más todavía la red, y le entró todo. Magnífico en los dos últimos sets, desarboló al suizo, sin capacidad de respuesta, sin el hábito de defenderse.
Tsonga ganó por 3-6, 6-7 (3), 6-4, 6-4 y 6-4. Y jugará mañana contra Novak Djokovic en semifinales. El serbio derrotó al rostro que encarna un tímido aire fresco en el circuito, Bernard Tomic, con 18 años, el más joven cuarto finalista desde los tiempos de Boris Becker, en 1986. El chaval, australiano nacido en Alemania y con sangre croata y bosnia, ofreció una respuesta sobresaliente pese a lucir el dorsal 158 de la ATP.
A un triunfo del número uno
Venció Djokovic por 6-2, 3-6, 6-3 y 7-5. El serbio se convertirá en número uno si gana mañana o pierde Nadal. Nole se enfrenta con un Tsonga al que solo ganó en dos de sus siete enfrentamientos previos.