El interés de los aficionados se centra estos días en conocer los fichajes de su equipo. Los medios anuncian diariamente los movimientos en el fútbol español, con las bajas, altas y traspasos de jugadores. Ese movimiento no se limita solo a los futbolistas, pues los entrenadores también ocupan un espacio con algún caso curioso de ida y vuelta como el protagonizado por Gregorio Manzano, quien se había marchado del Atlético de Madrid al Sevilla y, en la nueva temporada, volverá a sentarse en el banquillo del Manzanares.
En lo que se refiere al Deportivo, desde aquella triste noche del partido ante el Valencia, con la derrota que se pagó al precio del descenso, la novedad queda limitada, por ahora, a la contratación de Oltra, nuevo entrenador. La falta de novedades en la plantilla del equipo da a entender que no cristaliza ninguna de las gestiones que se realizan desde el club. No está de más recordar que, nada más terminar la Liga, al seguidor deportivista se le dijo: «Desde mañana mismo empezaremos a trabajar en el club para que el Deportivo vuelva de inmediato a Primera». De aquello pronto se cumplirá el mes (tampoco es mucho tiempo), pero sorprende que nada se haya avanzado en la tarea, ni siquiera con el refuerzo de Valerón convertido en gestor por el intento de convencer a Ayoze, un defensa canario. Porque Nino, anunciado hace días como posible refuerzo, tomó un rumbo alejado de Riazor. Visto lo que hay, el deportivismo sigue a la espera.