Solo uno soñará con la gloria

Víctor López VIGO / LA VOZ

DEPORTES

El Celta se juega en Granada su pase a la final del «play off» con un 1-0 de ventaja de la ida

11 jun 2011 . Actualizado a las 18:20 h.

La reconquista celeste de Primera pasa por Granada. Para que el cuadro vigués pueda estar en la final de la promoción de ascenso debe salvar el segundo asalto de los cuatro que disputarán los finalistas del play off. Este partido, al contrario del primero, decide. Eso implica que los miedos y temores que se palparon en el choque que abrió esta semifinal habrán desaparecido. El corsé futbolístico ya no valdrá de nada porque solo puede quedar uno.

El 1-0 del encuentro de ida les concede a los vigueses una ventaja. Unos dicen que ligera, y otros que muy grande. Los primeros se basan en el potencial que el equipo andaluz ha demostrado en su campo a lo largo de esta campaña. Con el calor de su público han sido un equipo capaz de desarbolar a la mayoría de los adversarios.

Para los segundos, la estadística manda. A tenor de lo que ha sido el Celta durante toda esta temporada estaría ya clasificado o como mínimo jugaría la prórroga. Los célticos solo han perdido tres partidos lejos de Balaídos, cuatro con el de Copa. En todos, salvo en el de Alcorcón en Liga, su marcador de derrota los clasificaría. El 3-2 en Valladolid o en Copa en Alcorcón, y el 2-1 en Jerez. La derrota liguera por 1-0 ante el Alcorcón es la única que lo llevaría a la prórroga. Sin embargo, los celestes nunca han perdido este año por dos goles de diferencia lejos de Vigo. Esto sucedió además en partidos que, como siempre, empezaban 0-0, pero en este los célticos parten con el tanto a favor marcado por Michu como pauta.

El mejor fútbol a la contra de Segunda ha sido el que ha exhibido el equipo de Paco Herrera. Su capacidad para jugar con espacios no permitirá a su rival irse a por el triunfo con la alegría que le demandará un público enfervorizado por el deseo de ver a su club en la élite cuando hace un año estaba en Segunda B.

Euforia en el ambiente

En Granada han tratado de calentar la eliminatoria desde el principio. El factor campo en la vuelta se lo permitía y esa baza se la jugaron desde el minuto uno. Las acusaciones de Collantes de desórdenes en el vestuario vigués fueron solo el comienzo. Ahora la patada de Iago Aspas en un lance del juego al meta Roberto, o las amenazas de venganza de los granadinos ya sobre el césped de Balaídos eran una prueba más de que como en el Madrid-Barça, en el lado andaluz pretenden ganar parte de la batalla fuera del campo.

Los factores externos suelen decidir poco. El Celta llegó a sus dos últimas finales de Copa jugando la vuelta a domicilio (Tenerife y Barcelona), y en ambos casos la ida había decidido la eliminatoria. Que la tradición continúe.