Milo Abelleira fue el gran ausente en la foto de las renovaciones que sacó el Celta en enero. Allí estaba el cuerpo técnico, el director deportivo y el director de la cantera, pero faltaba el pontevedrés. Fue una imagen que sirvió de presagio. Abelleira no renovó este año con el Celta B y acabó regresando a su ciudad natal para tratar de devolver al Pontevedra a la Segunda División B.
«Será cosa del club», relató por aquel entonces el ex jugador granate, pontevedrés que militó en todas las categorías del club, desde el equipo cadete hasta el primer equipo.
Pero borrón y cuenta nueva. Atrás quedó el filial celeste y la misión es coger a un Pontevedra hundido y catapultarlo a la categoría de bronce del fútbol español.
«Curiosamente yo jugaba cuando el Pontevedra subió de Tercera contra el Eibar y se regresó a la categoría que se había perdido años antes», detalló Milo Abelleira.
El nuevo entrenador granate habló en los micrófonos de Radio Voz y dejó claro los objetivos de cara a la próxima temporada, en el primer año de infierno. «Debemos tener esa unión necesaria para ascender de división», precisó Milo Abelleira. «Sabemos que tenemos un reto muy importante, tanto en el aspecto económico como en el deportivo». Milo Abelleira aterriza en el banquillo granate después de su segundo paso por el Celta B, equipo con el que disputó una primera vuelta de ensueño y acabó dejando al filial en la zona tranquila de la segunda División B. Dirigió al ya desaparecido Endesa As Pontes, así como al Pontevedra, Ourense y Cultural Leonesa.